Objetivo: comprender el problema antes de pensar en soluciones.
Contexto El sistema de la MetroCard en Nueva York ha permanecido sin cambios durante décadas. El costo de la infraestructura de las máquinas expendedoras de billetes, el tiempo perdido esperando en fila para comprar una tarjeta, la necesidad de tocar una máquina sucia (especialmente tras el COVID), el riesgo de perder la MetroCard y la facilidad con la que se puede abusar del sistema al pasar la tarjeta a otros han costado millones a la ciudad y han generado una experiencia de usuario deficiente.
Solicitud Diseñar un nuevo sistema que permita tanto a un usuario diario que usa el metro todos los dĂas, como a un visitante ocasional que lo usará solo una vez de manera puntual, acceder al metro sin necesidad de portar una MetroCard fĂsica.
La MetroCard es (o fue) la icĂłnica tarjeta fĂsica de plástico con banda magnĂ©tica utilizada para pagar el transporte pĂşblico en Nueva York, operado por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA).
AdquisiciĂłn y Recarga: Los usuarios debĂan comprar y recargar la tarjeta en grandes máquinas expendedoras fĂsicas (MetroCard Vending Machines) o en taquillas ubicadas dentro de las estaciones. Esto, por supuesto, generaba cuellos de botella y largas filas en horas pico.
Modalidades de pago: La tarjeta almacenaba los datos en su banda magnĂ©tica y ofrecĂa dos modalidades principales:
Pay-Per-Ride (Pago por viaje): El usuario cargaba una cantidad de dinero (saldo) y el costo del pasaje se descontaba con cada uso. Unlimited Ride (Viajes ilimitados): Pases de tiempo (por ejemplo, 7 o 30 dĂas) que permitĂan viajes infinitos durante ese periodo.
El famoso "Swipe" (Deslizamiento): Para entrar al metro, el usuario tenĂa que deslizar fĂsicamente la tarjeta por la ranura del lector en el torniquete a una velocidad especĂfica. Si se hacĂa muy rápido o muy lento, la máquina marcaba error (un problema clásico de usabilidad en Nueva York). En los autobuses, la tarjeta se insertaba en una caja cobradora.