¿Cómo ha evolucionado la cirugía del glaucoma en los últimos años? ¿Cómo se realiza la exploración, el diagnóstico y el seguimiento de esta enfermedad en la actualidad? Hoy te lo contamos. Ocularis, el podcast de salud visual con el oftalmólogo Rubén Pascual. Bienvenido al episodio nueve de agosto de 2026. Comenzamos.
Hola y bienvenido al podcast de Ocularis sobre salud visual y oftalmología. Soy Rubén Pascual, oftalmólogo y divulgador a través de este podcast y del blog Ocularis.es. Este es el episodio nueve de la décima temporada, correspondiente al mes de agosto de 2026. Al igual que el tercero de esta temporada, hoy es un episodio especial, porque tengo el placer de entrevistar a la doctora Elena Arrondo, glaucomatóloga del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona y una de las subespecialistas más destacadas del panorama nacional en lo que respecta a esta enfermedad.
Buena parte de la entrevista se centrará en las diferentes técnicas quirúrgicas, dispositivos e implantes que han revolucionado la cirugía del glaucoma estos últimos años. La doctora Arrondo nos explicará de forma muy didáctica los tipos, indicaciones, resultados y limitaciones de cada procedimiento. Tras oír la entrevista, tendremos una idea clara de para qué sirve cada intervención. Además, hablaremos de la parte de diagnóstico y seguimiento, repasando lo que nos aporta de nuevo el campo visual y la OCT, pero sin olvidar que la exploración directa del nervio óptico sigue teniendo un papel esencial y no se ve desplazada por la tecnología.
Bueno, y en el programa de hoy tengo el privilegio de entrevistar a la doctora Elena Arrondo, glaucomatóloga que está trabajando en el IMO, el Instituto de Microcirugía Ocular. Hola, Elena, ¿qué tal? ¿Cómo estás?
Muy bien, Rubén, muchas gracias por la invitación.
Pues no, encantado, encantado de que estés aquí y que tengas tiempo para hablar con nosotros. Y bueno, antes de empezar con la entrevista y hablar del glaucoma, que es el tema de hoy, me gustaría que nos contaras un poquito tu trayectoria profesional, cómo empezaste, cómo te iniciaste con el glaucoma y todo eso.
Perfecto. Bueno, mi nombre, como has dicho Rubén, es Elena Arrondo Murillo. Yo nací en Pamplona y me licencié en Medicina por la Universidad de Navarra en el año 96, y posteriormente realicé mi especialidad en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona entre los años 97 y 2001. Y justo cuando acabé la residencia me ofrecieron trabajar como glaucomatóloga ya en el Hospital Mutua de Terrassa, cerca de Barcelona. Y realicé mi especialidad, bueno, realicé mi trabajo allí hasta el año 2007, en el que ya entré a trabajar en el Instituto de Microcirugía Ocular, que es en el que trabajo actualmente y en el que desarrollo mi labor como glaucomatóloga.
Muy bien. ¿Y por qué el glaucoma? Quiero decir que hay diferentes especialidades. Digamos que cada subespecialista de oftalmología tiene sus características, sus cosas. ¿Por qué elegiste el glaucoma entre las opciones que había?
Realmente no es que lo eligiera, prácticamente me eligió el glaucoma porque, la verdad, durante la especialidad me había gustado mucho. Tenía un profesor, el Dr. Dow, que era glaucomatólogo y me gustaba mucho cómo explicaba la patología y las técnicas quirúrgicas, etc. Y cuando acabé la residencia me ofrecieron una plaza de glaucomatólogo en el Hospital Mutua de Terrassa. Entonces no es que yo lo eligiera, es que es lo que se me ofreció. El glaucoma me había interesado durante la residencia, así que acepté encantada trabajar como glaucomatóloga y desde entonces, hasta ahora, realmente siempre me he dedicado a esto.
Muy bien, muy bien. ¿Y qué es lo que más te gusta de tu subespecialidad?
Bueno, pues realmente el glaucoma, como sabéis, es una enfermedad crónica en la que el trato con el paciente es muy continuado a lo largo de muchos años. Lo que hace que se establezca una relación médico-paciente de mucha confianza. Realmente son pacientes que vemos muchas veces y a los que tenemos que cambiar tratamientos, hacer cirugías, láseres, etcétera. Por lo cual, esto es lo que realmente más me gusta: ver pacientes que llevo durante años, en los que hemos tenido que hacer diferentes cambios en el tratamiento, incluso diferentes cirugías, pero que años después pueda decirles que su glaucoma está controlado y que la visión está estable. Con la tranquilidad que supone para muchos de nuestros pacientes, que cuando les das la noticia están muy angustiados, al final les puedes dar esa tranquilidad.
Muy bien. La continuidad en la relación médico-paciente suena bien. Incluso algunos compañeros que se dedican a otras subespecialidades, tipo cirugía de cataratas o cirugía refractiva, es un poco lo contrario, ¿no? El paciente lo operas y adiós. Y ya no hay continuidad. Esto es más como la medicina de enfermedades crónicas, ¿verdad?
Y bueno, la parte negativa, ¿habrá alguna cosa que sea menos interesante o más compleja?
Hombre, realmente el glaucoma es una enfermedad incurable hoy en día. Entonces, si encontramos a un paciente que en su primera visita ya no se cura con un estadio muy avanzado de la enfermedad, con una pérdida visual muy severa, que busca soluciones que le mejoren su visión, el tener que decirle en esa primera visita que no hay ningún tratamiento para mejorar la visión es duro. A veces el paciente llega pensando que vamos a tener una terapia nueva o un tratamiento quirúrgico que le va a recuperar la visión. Entonces, esto es muy duro, sobre todo cuando es la primera vez que lo ves y le tienes que dar esas malas noticias.
Pues bien, el glaucoma lógicamente es una de las enfermedades más importantes. Ya hemos hablado alguna vez en el podcast de unas generalidades, pero quería aprovechar, ahora que tengo una auténtica especialista en glaucoma, para que pongas un poco de claridad para mí y para los oyentes sobre todo el tema de la cirugía, porque a los que no somos glaucomatólogos se nos ha complicado mucho desde que lo estudiamos. Antes era más fácil: estabas en el tratamiento médico, el láser que está entre medias, y la cirugía era, bueno, hace ya años, la trabeculectomía para muchos casos, la mayoría, y luego estaba la válvula para casos refractarios, inflamatorios y otros, y ya está. Pero ahora se nos ha complicado y los que estamos fuera no entendemos. Unas cirugías que están por debajo de la trabe, otras que pretenden sustituir a la trabe o a la EPNP pero no las terminan de sustituir. Ahora también hay muchas válvulas diferentes que han cambiado la indicación de la cirugía valvular. ¿Puedes hacernos un resumen, un esquema sencillito de cómo está ahora todo este tipo de cirugías?
Sí, sí, la verdad es que desde hace unos años hemos asistido a un cambio absoluto en el paradigma del tratamiento del glaucoma. Hoy en día intentamos operar antes con técnicas menos agresivas y menos invasivas, pero ojo, porque muchas de ellas también son mucho menos efectivas. Entonces, lo que al principio parecía que eran cirugías para todos, todas estas cirugías nuevas que servían para muchos estadios de glaucoma o pacientes con glaucomas o presiones muy elevadas, se ha visto con el tiempo que el tiempo pone a todo el mundo a su sitio. Y realmente hay cirugías que son muy poco agresivas: son las cirugías mínimamente invasivas, las MIGS, en las que podemos incluir el iStent, el ELT, el Trabectome, etc. Todas estas cirugías son muy poco agresivas porque, realmente, no hacemos ninguna incisión diferente a la de la cirugía de catarata, que normalmente va asociada a estas intervenciones. Pero con ellas lo que conseguimos es reducir la presión intraocular de forma similar a como lo haría uno o dos colirios, no como una cirugía tradicional de glaucoma como la trabeculectomía, que comentaremos después. Entonces, realmente hay que tener claro para qué tipo de paciente sirve ese tipo de intervenciones. Y actualmente se utiliza para pacientes que tienen catarata y en los que queremos reducir la medicación que llevan. Llevan uno o dos colirios y les vamos a operar la catarata; de paso, hacemos esta pequeña intervención, esta cirugía mínimamente invasiva, para intentar que el paciente también deje de ponerse las gotas o, por lo menos, reduzca el número de fármacos que lleva, con unos mínimos riesgos y unas mínimas complicaciones si se asocia a la cirugía de cataratas. Estas serían las técnicas MIGS. Es como el primer escalón.