¡Hola! Yo soy Rubén y esto es El parche de Odín, el podcast personal de un oftalmólogo entre Suecia y España. Este es el episodio 278 y se titula "Violencia contra las mujeres". El tema de hoy viene de un estudio, más bien de una encuesta publicada en relación a la violencia contra las mujeres. Violencia física, violencia sexual, violencia verbal en forma de amenazas. Dejaré en las notas del programa el enlace para el que quiera ver tanto la publicación que comenta los resultados de esta encuesta, y esta publicación habla de una paradoja, que es lo que vamos a comentar ahora.
y en la misma publicación tienes acceso a la fuente principal. Está en inglés, pero puedes leer la encuesta en detalle. Y este resultado, cogiendo parte de los números de esta encuesta, puede dar lugar a lo que se llamaría una paradoja nórdica. En nuestro caso, otra paradoja nórdica, porque ya hablé de una de estas, una paradoja, una aparente contradicción, que le hemos puesto el apelativo de nórdico, en otro episodio, concretamente en el episodio 269, del 21 de junio de este año, de 2026, hablando de la paradoja de la igualdad de género.
Ahí hablaba de una asimetría entre los dos sexos para elegir carreras. También dejaré un enlace en las notas del programa, pero ahora la paradoja nórdica de lo que vamos a hablar hoy es una cosa quizá más seria. Voy a dar los resultados un poco de la encuesta y luego ya lo comentamos. Como decía, es una encuesta en la cual las mujeres de los diferentes países europeos contestan si alguna vez han sido agredidas físicamente, sexualmente o amenazadas a lo largo de su vida.
Y los resultados pueden ser sorprendentes, depende de la idea con la que podemos partir. La media de la Unión Europea se sitúa más o menos en el 30,7%, es decir, más o menos el 30%, casi el 31% de las mujeres encuestadas afirman que han sufrido algún tipo de violencia de alguno de estos tipos, violencia física, sexual, verbal, en forma de amenazas. Esta media europea, el 30%, tiene una variabilidad relativamente alta. Y lo que puede llamar la atención es que Finlandia obtiene un 57%, Suecia un 52% y Dinamarca un 47%.
o sea, bastante por encima de la media europea. Como curiosidad, aunque no es el tema central, estamos hablando de la paradoja nórdica, pero por saberlo, ¿no? España está en el 28,2%, algo por debajo de esta media europea, y salimos mejor parado, por supuesto, que los países nórdicos, como acabo de decir, pero también nos sale mejor, es decir, tenemos un porcentaje de violencia contra mujeres más bajo que Francia, Italia, Austria... pero no lo hacemos tan bien, porque estamos peor que, por ejemplo, Portugal, Alemania o Polonia. Volvemos entonces a nuestros países nórdicos, Finlandia, Suecia, Dinamarca, que llama la atención por esos porcentajes tan altos.
Y lo podemos plantear como una paradoja, que tengan estos porcentajes tan altos de violencia contra las mujeres, si pensamos que esta violencia de hombres contra mujeres viene o está facilitada, producida, desencadenada, tiene una relación clara con el machismo, con una educación tradicional antigua machista, que no respeta la libertad y la integridad, una cultura, vamos a decir, violenta contra las mujeres. Entonces, este tipo de violencia, fuera de una sociedad civil, digamos, de bienestar, fuera del ámbito de la marginalidad, la delincuencia, los ajustes de cuentas, este tipo de violencias, Dejando eso aparte, cuando pensamos en la violencia que se ejerce contra las mujeres, tendemos a pensar que la acusa principalmente está en la educación, la cultura, el entorno, etc. O sea, básicamente es una causa social.
El entorno social de las personas que hace que algunas personas, algunos hombres principalmente, puedan agredir, ejercer violencia de diferente tipo contra mujeres. Dentro de la paradoja es que en países igualitarios, bien educados, prósperos, donde no hay esas tasas de marginalidad y delincuencia, como en otros sitios, como los países nórdicos, deberían tener unas tasas de violencia contra mujeres muy bajas. Y es exactamente lo contrario. Aquí está la contradicción o la aparente paradoja. Vale, ¿qué causas pueden explicar esta paradoja?
Por lo que no podemos negar es la realidad. Entonces, hay que explicar por qué nuestra concepción previa no casa con los hechos. Bueno, ¿cómo es posible que expliquen esta contradicción? Primero, un error del estudio. Quiero decir, este estudio no está midiendo la violencia, está midiendo lo que se reporta. Es una encuesta de lo que se reporta como violencia. Podemos pensar que aquí hay algunos sesgos. Es decir, que algunas mujeres pueden no informar de algunos hechos o actitudes que en otras culturas, en otros países, en otros entornos geográficos, sí.
Por ejemplo, aquí están hablando de amenazas. Pues igual en algunas culturas, algunas conductas amenazantes o que no están tratando bien a las mujeres, se puede tolerar más si las propias mujeres de ese entorno cultural no lo consideran violencia, no consideran una amenaza o digno de decir en esta encuesta que se han sentido violentadas en algunos entornos y en otros sí. Y entonces, recibir algún tipo de amenazas o mal comportamiento en los países nórdicos lo consideran una actitud violenta, aunque no sea violencia física, y esos mismos actos en otros países no se consideran.
Con lo cual, las mujeres han contestado "no" en un sitio y "sí" en el otro. Eso podría ser una cosa de sesgo. Simplemente que las mujeres del norte de Europa, de los países nórdicos, perciben como actitudes violentas cosas, hechos, que en otros países del sur no lo consideran. Con lo cual, es una diferencia de apreciación y no hay una diferencia real de más violencia en el norte. Es una causa y, bueno, puede ser plausible. No lo sabemos con seguridad, pero podemos apuntar que esa es una causa que puede explicar, por lo menos parcialmente.
Sí que es cierto, claro, llama mucho la atención, estamos hablando de tasas del 50 y muchos por ciento, cerca ya del 60 por ciento, frente a países que no llegan ni siquiera al 30 por ciento, como por ejemplo España, pero hay países que tienen tasas incluso más bajas. ¿Puede explicar este tipo de sesgo una parte? Puede ser, pero quizá no estamos muy satisfechos porque la diferencia es mucha, tenemos que buscar igual alguna cosa más. Podemos también plantear que esta idea que tenemos nosotros de que los países nórdicos son igualitarios y están bien educados es algo falso.
Pero no, vamos, yo he vivido en Suecia y la verdad es que la gente es en general muy bien educada. No solo que se comporten educadamente, sino que reciben una buena educación y formación y la sociedad tiene muchos valores de individualidad, privacidad, pero también respeto por las otras personas. Y sobre todo son muy, muy, muy igualitarios a nivel de género, a nivel de sexo, con lo cual esta hipótesis sí que la podemos descartar, eso no explica nada. Dentro de esto, podemos decir, bueno, sí, los países en general escandinavos, los países nórdicos, son tradicionalmente más igualitarios, pero vamos a pensar que igual ahora hay una excepción en estos últimos años para el concepto de la inmigración. ¿Podemos pensar eso?
Que como hay una parte importante de la población que es inmigrante ella misma o inmigrante de segunda o tercera generación, eso hace que un porcentaje de la población no podemos considerarla en el mismo entorno cultural, aunque vivan los países nórdicos. Eso explicaría que si hay un porcentaje importante de población que tiene otro tipo de cultura, es esta diferencia cultural. Bueno, el concepto de la inmigración ya sabemos que está muy politizado y muy radicalizado. Y podríamos plantear una postura anti-inmigración, diciendo que los inmigrantes son los culpables de esto y que si no hubiera migrantes, las tasas de violencia contra las mujeres es por culpa de la inmigración y, si no hubiera inmigrantes, los suecos y los finlandeses serían seres de luz y no tratarían más a las mujeres.
Con lo cual, bueno, pues eso, la cultura nórdica o la occidental es buenísima y la inmigración es la mala, es el origen de todos los males. Estamos yendo a una postura anti-inmigración excesiva, que yo creo que nada que pensemos se cae por su propio puesto. Una postura más razonable es pensar que los inmigrantes son malvados por el hecho de ser inmigrantes. Yo fui inmigrante durante Casio Ilustro, en Suecia, pero tampoco los inmigrantes son buenos per se, ni deberíamos colocarles automáticamente la etiqueta de las víctimas o el colectivo vulnerable, porque eso nos impide considerarlos como grupos de personas grandes.
Y como cualquier grupo de personas grandes, hay gente de todo tipo. Gente buena, normal, mala... Todas las personas, inmigrantes o no inmigrantes, pueden ser, hay unos mejores, otros peores. Y pensar eso, que el tema de la maldad que estamos diciendo, la criminalidad, los guetos, la marginalidad, la violencia contra las mujeres, es el resultado en exclusiva de los inmigrantes son malos porque sí, o su cultura es mala porque sí, está mal, pero ya no es a nuestro extremo.
Y decir, todo lo malo que se relaciona con la inmigración es el resultado en exclusiva de no acogerlos bien, con lo cual la culpa la tiene el país que está recibiendo a los inmigrantes, porque no les ofrecen opciones, y entonces el hecho de que haya una inmigración masiva y descontrolada produce estos problemas. La forma de que estamos acogiendo a los inmigrantes, los inmigrantes, si los tratamos bien, siempre se portarían bien, porque los inmigrantes siempre son buenas personas. Son buenas personas o malas personas, sean inmigrantes o sean de dentro o de fuera.
Entonces, las posturas excesivas de anti-inmigración, la inmigración es mala, o todo lo malo que puede venir de la inmigración, incluso la inmigración no controlada, el problema es que no le estamos ofrendiendo siempre las opciones correctas, igual son posturas un poco extremas. Y al final hablar de esto sin entrar en las cosas concretas, sin hablar solo de generalidades, al final es dar conclustividad a estas posturas anti-inmigración o pro-inmigración, ambas un poco extremas.
Pero, bueno, ya hablando un poco de caso concreto mío, no creo que, por mucho que estemos dando vuelta al tema de la inmigración a las causas, no creo que sea la explicación de esta paradoja nórdica. porque ahora no me voy a estar refiriendo a los guetos donde hay más problemas de falta de integración de un sector importante de los inmigrantes, como puede ser en la ciudad de Malmo o incluso en Estocolmo, sino que en la última ciudad donde estuve viviendo yo, Kalmar, que era una ciudad relativamente pequeña, había relativamente poca inmigración en comparación con las ciudades grandes, y esa poca inmigración está muy bien integrada, y las mujeres inmigrantes de segunda generación eran muy suecas en su mentalidad.
Y en una ciudad como Calmar, porque hay inmigración muy bien integrada, no hay guetos, etc., los datos de violencia hacia las mujeres eran escalofriantes. Me acuerdo que fue eso, en el segundo año que estuvimos viviendo allí, nos haya cuento de que algo hizo el ayuntamiento sobre... Bueno, dio unos datos sobre no sé cuántos cientos de mujeres lo que llaman de año que habían sido agredidas físicamente. No estamos hablando de amenazas físicas o sexualmente. Y lo comparamos, decir, pero si esta ciudad es pequeña, ha tenido no sé cuántos, 200 y pico, no sé cuántos, y en esta poca población, comparado con una ciudad española, el doble o el triple de grande, en España no hay ni la cuarta parte de este tipo de actos violentos contra las mujeres. ¿Qué está pasando aquí? En otras ciudades no lo sé, pero en la ciudad donde estamos viendo, aquí no hay un sector de inmigración, pues echarle la culpa. No, no, este es en este gueto o en este tipo de población.
No, no, estamos hablando de los suecos suecos de toda la vida, de toda la familia sueca, con cultura sueca, ojos azules, pelo rubio, suecos suecos que eran los que estaban ejerciendo este tipo de violencia. Con lo cual, no, la inmigración no puede explicar estos datos. Nos estamos quedando sin ideas. A ver cómo explicamos esta paradoja nórdica de que allí haya más violencia contra las mujeres, siendo una cultura muy igualitaria. Bueno, mi hipótesis... Bueno, no solo mía, aquí no estoy inventando nada. La violencia es inherente al ser humano. El ser humano es violento. Pero también es cooperador, sí, es violento y cooperador.