Desde una perspectiva holística, la salud cardiovascular puede beneficiarse de un abordaje que no se limite al tratamiento, sino que también contemple la prevención y la promoción de la salud. Entendemos que la interacción entre mente, cuerpo y conducta puede influir en la aparición, evolución y mantenimiento de determinadas patologías, desde una perspectiva bidireccional en la que estos factores se encuentran estrechamente interrelacionados. En este sentido, la ESC (European Society of Cardiology) propone que el cuidado cardiovascular incorpore un equipo multidisciplinario que incluya profesionales especializados en salud cardiovascular, profesionales de la salud mental y otros profesionales de acuerdo con las necesidades específicas de cada paciente. Asimismo, menciona específicamente la participación de psicólogos y/o psiquiatras, junto con profesionales de enfermería, atención primaria y trabajo social cuando corresponda.

Posibles profesionales del equipo (según necesidad)

Rol / profesional Aportes principales ¿Cuándo suele ser clave?
Cardiología Diagnóstico, estratificación de riesgo, tratamiento y criterios de seguridad Siempre (rol núcleo)
Psicología clínica / psicocardiología Evaluación e intervención en estrés, ansiedad/depresión, adherencia, conductas de salud, calidad de vida Síntomas emocionales, dificultades de adherencia, afrontamiento, hábitos
Psiquiatría Manejo de psicopatología moderada-severa, evaluación de riesgo, psicofármacos y comorbilidades Depresión severa, riesgo suicida, trastorno bipolar/psicosis, alta complejidad
Enfermería Educación, seguimiento, detección temprana, coordinación de cuidados Programas crónicos, post-alta, rehabilitación, adherencia
Atención primaria / medicina familiar Continuidad, comorbilidades, prevención, visión longitudinal Pacientes con múltiples condiciones, seguimiento a largo plazo
Trabajo social Barreras sociales/económicas, red de apoyo, acceso a recursos, contexto familiar Dificultades de acceso, apoyo social limitado, trámites y recursos
Nutrición Alimentación cardioprotectora, planificación realista, abordaje de hábitos alimentarios Dislipidemia, DM2/síndrome metabólico, obesidad
Kinesiología / rehabilitación cardíaca Prescripción y progresión de actividad física segura, capacidad funcional Post-evento, sedentarismo, retorno a actividad, rehab
Farmacia clínica Revisión de medicación, simplificación, interacciones y adherencia Polifarmacia, baja adherencia, efectos adversos

Es por ello que se plantea un sistema integral y holístico para trabajar sobre el paciente cardíaco. Un enfoque práctico para transformar la atención clínica rutinaria de las enfermedades cardiovasculares hacia una atención más centrada en la persona consiste en enfocarse en la concienciación sobre la salud mental de las personas con enfermedad cardiovascular y sus cuidadores, la prevención cardiovascular y la atención a personas con problemas de salud mental, siguiendo los principios ACTIVE.

Teniendo en cuenta lo mencionado, la incorporación de la salud mental al abordaje cardiovascular no debería considerarse un complemento de la atención médica, sino una dimensión fundamental del cuidado integral de la persona.

Bibliografía