Si sos como yo, probablemente hayas pasado mucho tiempo intentando encontrar el nicho perfecto. Algo que encaje al 100% con tu forma de pensar, de hacer y de vivir.

Dejame decirte algo de antemano: quizás ese nicho perfecto no exista. Pero sí existe algo a lo que yo llamo territorio.

Desde que tengo 18 años, me obsesiona el mundo del dinero, los negocios, el liderazgo, el desarrollo personal y todo lo que gira alrededor de estos temas.

Intenté estudiar marketing, finanzas y otras disciplinas. Pero cada vez que intentaba enfocarme en una, me daba cuenta de que también me interesaban las demás. Lo que yo quería aprender difícilmente se encontraba en una carrera universitaria o en un curso concreto.

Hasta que empecé a entender algo: no necesitaba elegir una sola cosa, sino encontrar el territorio en el que todas esas cosas conviven.

Porque todo está relacionado. Y puedo construir mi conocimiento especializado explorando ese territorio, investigando, conectando ideas, experimentando y compartiendo lo que voy aprendiendo.

Por eso, no te enrosques buscando un nicho perfecto ni intentando convertirte en alguien que no sos.

Explorá tu curiosidad al máximo. Si algo te interesa, profundizá. Investigá. Compartilo. Y si mañana te interesa otra cosa, explorala también.

No necesitás tener todo resuelto desde el principio.

Quizás tu especialidad no esté en una sola cosa, sino en la combinación de todas aquellas cosas que genuinamente te interesa aprender.