La velocidad ya no es el cuello de botella. El criterio sí.
Proclamamos que la colaboración humano-IA no es uso de herramienta. Es una relación de trabajo que merece ser diseñada conscientemente.
Proclamamos que el humano en el equipo no está para aprobar lo que generó el agente. Está para ver lo que el agente no puede ver.
Proclamamos que la inteligencia colectiva de un equipo es el activo más valioso — y el más frágil frente a una adopción sin diseño.
Proclamamos que los agentes son parte del equipo. Eso cambia todo.
Proclamamos que cómo tratemos a los sistemas con los que colaboramos dirá algo sobre quiénes somos como civilización.
Este es nuestro punto de partida. Iterando mientras avanza.