Las mismas labores, las mismas fronteras de rol, el mismo flujo. La IA acelera tareas puntuales dentro de cada labor, sin que la forma del proceso cambie.
En concreto: los desarrolladores usan asistentes para escribir código y tests más rápido. Sigue habiendo una etapa de QA con personas. El pipeline es el mismo. Nadie delegó una secuencia completa a un agente.
Es el nivel donde está hoy la mayoría de los equipos que dicen estar haciendo coding agéntico. Y es el nivel donde más vale la pena ser preciso, porque el error más común al hablar de esto es comparar el estado agéntico contra un "antes" que ya tenía IA adentro, y atribuirle a lo agéntico un cambio que ya había ocurrido acá.
Una sola cosa cambia, y todo lo demás se deriva de ella: sube el caudal de entrada a la etapa de verificación.
No cambia quién verifica. No cambia dónde. No cambia con qué. Solo llega más, y llega en unidades más grandes.
Los números disponibles:
La formulación del propio reporte DORA sobre qué pasa cuando el resto del sistema no acompaña: sin gestión del flujo de valor, la IA produce "bolsones localizados de productividad que son absorbidos por el caos aguas abajo".
El traspaso entre quien desarrolla y quien prueba existía antes. Lo que hace este nivel es saturarlo. La capacidad de la estación no cambió; el caudal que le llega, sí.
Es la traba dominante de este nivel, y también la que peor se resuelve, porque la respuesta intuitiva (contratar más gente que pruebe) alivia el síntoma y consolida la estructura que lo produce.
Una suite que tardaba cuarenta minutos era incómoda cuando llegaban tres cambios al día. Con quince es una cola.