La pregunta ya no es qué tarea se acelera. Es si el reparto de labores y la secuencia siguen teniendo sentido, y quién declara lo que debe ser siempre verdad.
En los dos niveles anteriores el humano estaba adentro de cada paso: escribía, revisaba, aprobaba. Acá se le delegan secuencias completas a un agente, y el humano se corre de ejecutar a diseñar el sistema que ejecuta.
Es el nivel con la evidencia más débil y las fuentes más nuevas de todo el hub. Se documenta igual, porque los equipos ya están ahí y necesitan por dónde empezar a iterar.
Este nivel no es un punto, es un recorrido. La taxonomía más útil que encontramos es la de Kief Morris, publicada en el sitio de Martin Fowler:
La formulación de Morris sobre por qué hay que moverse:
"Agents can generate code faster than humans can manually inspect it."
Deja de ser un síntoma secundario y se vuelve la restricción del sistema. El costo de inspección por unidad sube hasta que la revisión humana deja de escalar.
Dave Farley lo dice con precisión:
"I can't read 12,000 lines of code carefully enough to feel that I truly understand and own them."
"In an AI-driven world, verification becomes the bottleneck. Code generation is cheap. Understanding and validating behavior is the hard part."
El Radar le puso nombre propio en el Vol. 34 y lo dejó en el anillo de precaución: codebase cognitive debt, "the growing gap between a system's implementation and a team's shared understanding of how and why it works".