Andrés Caicedo, el escritor caleño que nos dejó un legado tan potente como efímero, nos sumerge en las entrañas de Cali con "Que Viva la Música". Esta novela no es una lectura cualquiera; es una experiencia visceral, casi una sobredosis de sensaciones que te arrastra por las calles, las fiestas y los rincones más oscuros de una ciudad vibrante y caótica. Caicedo, con su estilo inconfundible, nos presenta una obra que desafía las convenciones y que, a pesar de su complejidad, se queda grabada en la memoria.
La trama sigue a María del Carmen, una joven de la alta sociedad caleña que decide romper con su vida burguesa para sumergirse de lleno en el ambiente nocturno y desenfrenado de la ciudad. Su búsqueda de experiencias límite la lleva a transitar entre el rock y la salsa, entre personajes marginales y excesos que la transforman por completo. Caicedo construye un universo donde la música es el pulso que mueve a los personajes, un elemento catártico que los libera y los consume al mismo tiempo. La narrativa es febril, fragmentada, reflejando la mente de su protagonista y la efervescencia de la época.
A lo largo de sus páginas, Caicedo no solo retrata una Cali salvaje y desbordante, sino que también explora temas como la rebeldía juvenil, la búsqueda de identidad y la autodestrucción. La novela es un grito de inconformidad, un reflejo de una juventud que anhelaba vivir intensamente, sin ataduras ni compromisos. Es un testimonio crudo y honesto de una generación, que, como el propio Caicedo, se debatía entre la fascinación por la vida y la atracción por el abismo.
"Que Viva la Música" es, sin duda, un libro que exige al lector. Su lenguaje crudo, lleno de modismos y palabras que pueden resultar extrañas para quien no esté familiarizado con el argot caleño o la jerga de la época, sumado a los giros inesperados en la trama que rompen con cualquier linealidad, lo hacen una lectura un tanto compleja de digerir. Sin embargo, esta dificultad se ve recompensada con creces por el "sabor" inigualable que emana de sus páginas. La música, especialmente la salsa, es el corazón palpitante de la novela, transportándonos a una Cali donde los sonidos de la noche lo eran todo. Es una obra que, a pesar de sus desafíos, logra capturar la esencia de una cultura y una época con una intensidad pocas veces vista.
Puntuación final 4 de 5: ⭐⭐⭐⭐