Este es uno de los tantos ejercicios que uso con mis pacientes para crear hábitos sostenibles.


Sistema antes que disciplina

Muchas personas esperan sentirse motivadas para comenzar aquello que desean hacer desde hace tiempo.

Sin embargo, la motivación suele ser pasajera. Puede durar algunos días o, con suerte, algunas semanas. Luego aparecen las obligaciones, el cansancio, los imprevistos y las tentaciones de la vida cotidiana.

También solemos confiar demasiado en la fuerza de voluntad. Pero la voluntad es un recurso limitado: a medida que transcurre el día y tomamos decisiones, resulta cada vez más difícil sostener conductas que requieren esfuerzo.

Además, cuando aparece una fuerte dosis de motivación, es frecuente querer cambiar todo al mismo tiempo: mejorar la alimentación, entrenar más, dormir mejor, tomar más agua, organizarse mejor y ser más productivos. El problema es que intentar transformar demasiadas cosas a la vez suele conducir al agotamiento y al abandono.

Por eso, más importante que la disciplina o la motivación es construir un sistema.

Un sistema reduce la cantidad de decisiones que tenés que tomar, facilita las conductas que querés incorporar y te ayuda a sostenerlas incluso en los días en los que no tenés ganas.

Esta guía fue creada para ayudarte a construir hábitos de forma progresiva, realista y sostenible.

No subestimes el poder de avanzar de a un paso. Si durante un mes lográs incorporar un solo hábito, habrás conseguido mucho más que quien intenta cambiar diez cosas y abandona a las pocas semanas.

Y lo mejor de todo: cuando un hábito se vuelve parte de tu rutina, deja de requerir un gran esfuerzo mental. Simplemente sucede.

Ese es el verdadero objetivo: que cuidarte no dependa de la motivación, sino de un sistema que trabaje a tu favor.


Paso 1

Elegí UN solo hábito

¿Qué hábito te gustaría mejorar?

□ Tomar más agua

□ Comer más verduras