¿Qué ocurre cuando se obstruyen los conductos lagrimales? ¿Qué complicaciones pueden aparecer? ¿Cómo tratamos este problema? Hoy te lo cuento. Este es Ocularis, el podcast de salud visual con el oftalmólogo Rubén Pascual. Bienvenido al episodio séptimo de julio de 2026. Comenzamos. Hola y bienvenido al podcast de Ocularis sobre salud visual y oftalmología. Soy Rubén Pascual, oftalmólogo y divulgador a través de este podcast y del blog Ocularis.es. Este es el episodio séptimo de la décima temporada correspondiente al mes de julio de 2026.

En el tema principal de hoy vamos a hablar de las vías lagrimales y, concretamente, de su enfermedad: la patología frecuente que es la obstrucción, el atasco de estos conductos. Produce unos síntomas muy característicos, pero no son excesivamente específicos, con lo cual habrá que ser cuidadoso con el diagnóstico. También veremos que, aparte de los síntomas típicos, pueden aparecer ocasionalmente complicaciones más serias. Además, explicaremos cómo lo tratamos y cuáles son los principales tratamientos de este tipo de obstrucción, que, como ya veremos, serán mayoritariamente intervencionistas o quirúrgicos. Por último, aclararemos que, aunque estamos hablando como si fuera una sola enfermedad, hay dos entidades bien diferenciadas dentro de este amplio concepto que es la obstrucción de vías lagrimales.

Pero antes, en la sección de noticias e investigación, vamos a hablar de miopía. No solo de cómo van las investigaciones sobre tratamientos, que es un poco lo que más hemos ido comentando y parece lo que más se investiga, o mejor dicho, lo que se hace más famoso y llega más al público. Vamos a profundizar un poco más y hablaremos de las causas de la miopía, ya que este tipo de investigación básica es la que probablemente nos lleve a vías de investigaciones terapéuticas de mejor calidad. Veremos si podemos relacionar la miosis, el diámetro de la pupila que se hace pequeño, con el esfuerzo visual de cerca, y si eso podemos enlazarlo o relacionarlo con la miopía. Y finalmente, en el apartado de preguntas de los oyentes, hablaremos de un síndrome con un nombre un poco raro: el llamado síndrome de Høgren. Es una forma especial de ojo seco, pero que tiene otro tipo de complicaciones o características añadidas que conviene explicar.

En la parte de noticias e investigación traigo un artículo de este año. Creo que era de febrero, sí, de febrero de 2026. El estudio intenta relacionar unas vías nerviosas, unas vías visuales concretas, lo que llaman «vías on» y «vías off». Realmente son unas neuronas on, neuronas off o campos visuales retinianos que tienen unas vías concretas, y se plantea si este tipo de circuitos neuronales, retinianos y de nervio óptico tienen relación con la aparición de la miopía, teniendo en cuenta cómo estas vías se ven iluminadas en mayor o menor medida. La idea general o principal que se basa el estudio es que la iluminación escasa y mantenida en la retina —es decir, una iluminación de baja energía que llega al ojo durante muchas horas al día, todos los días, en los ojos en crecimiento— podría favorecer la aparición y progresión de la miopía.

Esta hipótesis inicial parece avalada por los estudios que ya tenemos, los cuales tienen más evidencia y nos dicen que hay beneficios en aumentar las actividades de las personas jóvenes al aire libre. Es decir, muchas horas de luz solar a la semana implican menos riesgo, menos incidencia o menor prevalencia de miopía. También iría de la mano del hecho de que la atropina, los colirios de atropina, parecen frenar la miopía, por lo menos de forma temporal. Aunque ya he explicado que estos estudios son muy dudosos, en este caso los autores dan esa hipótesis por válida y el planteamiento es el siguiente.

Cuando pasas mucho tiempo al aire libre recibes gran cantidad de luz, con lo cual estos campos retinianos —campos on, campos off— reciben mucha energía. Sin embargo, cuando haces muchas actividades de cerca en un entorno poco iluminado, la poca iluminación de los entornos artificiales ilumina menos estos campos retinianos. Pero además, como estamos enfocando de cerca, el enfoque de cerca produce miosis. Miosis significa que la pupila se hace más pequeña. Con lo cual, aunque ayuda a enfocar en el campo central, en la zona central del campo visual, hace que en toda la superficie de la retina llegue menos luz y se ilumine menos. Ellos enlazan esto con que el efecto, presuntamente positivo, de la atropina contrarresta en parte esta miosis. Hace que, cuando estamos leyendo, las pupilas no se contraigan tanto por el efecto de la atropina, y por tanto la atropina tendría un papel protector porque no haría que disminuyera tanto la iluminación de la retina. Es un poco la hipótesis de trabajo que plantea este estudio. Bien es cierto que, ya solo por la propia base, tiene ciertos problemas. Quiero decir que, basarse en el tema de las actividades al aire libre y la luz solar puede encajar con esa teoría; muy bien. Pero claro, si quieren englobar la retina o justificar los efectos positivos de la retina en base a esta hipótesis de estas vías y de la iluminación de este tipo de campos retinianos, claro que no explica que no hay efecto dosis-respuesta de la atropina. Es decir, dosis más alta de atropina: si esto fuera válido, si la propuesta de los campos retinianos ON y OFF fuera válida, una atropina más concentrada produciría menos miosis, es decir, la pupila se mantendría más dilatada, con lo cual tendría un mejor efecto terapéutico, pero vendría mejor la miopía.

Hemos visto que no es así, que concentraciones más altas de atropina no protegen contra la miopía mejor que concentraciones más diluidas. De hecho, en algunos estudios ocurre exactamente al contrario, con lo cual no tiene sentido con esta hipótesis. Y tampoco, y esto es muy importante, no explica el efecto rebote, que es lo que le ocurre a la retina y que no le ocurre a lo de las actividades al aire libre. Aunque no es el tema de hoy, ya he explicado en otros episodios que el tema de la atropina yo creo que se explica de una forma más parsimoniosa; es decir, tiene más sentido aplicar la navaja de Occam en este caso. ¿Por qué parece que funciona la atropina? Por una publicación y un mal diseño de los estudios que hace que la atropina sea en sí misma un factor de confusión, porque los estudios que demuestran, entre comillas, el efecto positivo de la atropina están mal diseñados: no se excluye correctamente el efecto de la pseudomiopía o del exceso de acomodación, y entonces ahí la atropina está siendo un factor de confusión. Así que eso encaja mucho más con el efecto rebote, de que la atropina no cambia el curso de la enfermedad porque, en realidad, no estamos midiendo que frenemos la miopía verdadera. Estamos confundiendo excesos de acomodación y falsa miopía con miopía auténtica. Eso explica mucho mejor ese presunto efecto de la atropina y también explica por qué el aumento de la sautiquía de cerebro libre, el cambio del estilo de vida, tiene un efecto radicalmente diferente al de la atropina.

Volviendo al estudio como tal, los propios autores del artículo ya explican que sus hipótesis de trabajo, lo de las vías on y las vías off, son altamente especulativas, que realmente no están ofreciendo evidencia de nada. Son líneas de trabajo que están bien para seguir investigando, pero en la práctica clínica todavía no están haciendo avanzar significativamente el conocimiento que tenemos sobre la miopía. Tampoco su hipótesis de que la miosis acomodativa —el hecho de que, al estar enfocando de cerca, las pupilas se hagan más pequeñas y eso sea un factor causante directo de la miopía— tiene todavía muchos indicios. Y el problema es lo de siempre: el factor de confusión. Los niños que están mucho tiempo leyendo de cerca, en entornos cerrados, no están fuera. Entonces, el factor de confusión más importante es cuánto tiempo estás fuera al aire libre, recibiendo luz solar, y cuánto tiempo estás dentro. Es el principal factor de confusión. Por lo tanto, seguiremos atentos a las líneas de investigación, pero, de momento, lo que tenemos que recomendar a la gente, a los niños y a los padres, es aumentar las horas al aire libre que pasan los niños. Limitar directamente el tiempo que están estudiando o mirando de cerca todavía no tiene una justificación clara a nivel de miopía. A otros niveles, por supuesto que pueden tenerla. O sea, el uso de pantallas o el exceso de actividades de cerca de los niños tienen otro tipo de problemas, pero aquí estamos hablando exactamente de la miopía. Las recomendaciones tienen que ser claras y basadas en la evidencia, no basadas en nuestras opiniones o hipótesis que no estén totalmente fundamentadas en evidencia científica.

[Música] El tema principal de hoy vamos a hablar de la obstrucción de las vías lagrimales. ¿Qué son las vías lagrimales? Pues son los conductos, el sistema que tiene, vamos a decir, el sistema visual —que no es el ojo directamente— para conducir la lágrima, el líquido que envuelve, protege y cubre la superficie ocular, desde esta hasta las fosas nasales. Es decir, que el sistema productor y excretor de lágrima no son las vías lagrimales. En la dinámica de la lágrima tenemos un sistema que produce la lágrima (las glándulas lagrimales), la interacción de la película lagrimal, que tiene que estar en la superficie ocular, y luego tenemos el sistema de excreción, donde la lágrima viaja desde la superficie del ojo hasta la nariz, hasta las fosas nasales. Bueno, pues es en esta tercera parte de lo que estamos hablando: de las vías lagrimales. Ahora, para no confundir: las enfermedades de las glándulas lagrimales no tienen que ver con la obstrucción de las vías lagrimales. Entonces, las vías lagrimales son esos conductos.

¿Y en qué consisten esos conductos? Bueno, pues tenemos los puntos lagrimales, que son esos agujeritos que son la entrada, el inicio de la vía lagrimal. Son dos pequeños agujeritos que tenemos en el párpado superior y en el párpado inferior, pegados al ángulo interno, al canto interno o al rabillo del ojo, pero justo en el que está pegado a la raíz de la nariz. Son dos agujeritos pequeños en el borde libre del párpado y se pueden observar si nos fijamos y vertemos un poquito de líquido en esa zona interna del párpado. El del párpado inferior es más fácil de ver, y el del superior es un poco más difícil, pero ahí está. Los dos funcionan, pero ¿son los dos igual de importantes? No, es mucho más importante el inferior que el superior, porque, por un tema de gravedad, la mayor parte de la lágrima queda absorbida o pasa por el canalículo, bueno, por el punto lagrimal inferior y luego por el canalículo.

Esos puntos lagrimales están conectados con unos tubitos que se llaman canalículos. Esos canalículos van ya dentro del espesor del párpado y se juntan, en lo que se llama canalículo común. Por lo tanto, tienes un canalículo superior, un canalículo inferior, y llegan a un canalículo común. Ese tubito común también es muy cortito y llega, digamos, a la estructura más importante y más grande, que es el saco lagrimal, una dilatación de estas vías lagrimales que se encuentra, bueno, más o menos en la raíz de la nariz. No se nota al intentar palpar esa zona; no palpamos mucho, siempre que el saco lagrimal esté en situación normal, es decir, que no esté deshilachado, inflamado ni nada por el estilo. Ese saco lagrimal se prolonga por abajo por el conducto nasolagrimal que llega, que desemboca en la fosa nasal, concretamente en una zona llamada meato inferior. De tal forma que, con el parpadeo, el parpadeo hace como de bomba: lo que hace es mover el líquido. La lágrima va entrando de forma pasiva, bueno, de forma activa con el movimiento de parpadeo. La lágrima, por estos puntos lagrimales, se va moviendo por los canalículos, llega hasta el saco lagrimal y de ese saco va descendiendo por el conducto nasolagrimal hasta la nariz.

Es importante tener en cuenta que ni la lágrima ni otros líquidos, o secreción mucosa, mocos o infecciones suben desde la nariz. La nariz es un medio más infectado, con más bacterias o virus, que la superficie del ojo. ¿Por qué? Porque hay una serie de válvulas, unas membranas perforadas, que tienen una angulación y una disposición de tal forma que el líquido que va de arriba abajo las atraviesa, pero de abajo arriba es muy difícil que ascienda ningún líquido o nada de eso. Eso es como funciona normalmente. Pero si se produce un atasco, una zona demasiado delgada, o por algún motivo se ha obstruido o cerrado, entonces tenemos una obstrucción de vías lagrimales.

Vemos que este diagnóstico, o esta etiqueta, es amplia, porque una obstrucción de vías lagrimales puede estar en cualquier punto que he descrito. Puede ocurrir que haya una estrechez, una estenosis del punto lagrimal, o incluso una atresia (que no se ha desarrollado bien, con lo cual no hay punto lagrimal, o sea, cerrado por fibrosis o cicatrices); hay muchas causas. También puede haber una estenosis, es decir, un estrechamiento de los canalículos. Puede haber también un problema en el saco lagrimal o en el conducto nasolagrimal. O sea, en cualquier punto puede haber estenosis u obstrucciones. Normalmente, a nivel clínico, solemos dividir las obstrucciones en las que están antes del saco o después del saco lagrimal. Pero más importante que esta división anatómica es la división por edad, ya que este tipo de obstrucción, las obstrucciones de vías lagrimales, tienen una distribución por edad muy clara, y además esta distribución corresponde a dos entidades patológicas muy diferentes. Podemos decir que son dos enfermedades distintas, aunque las dos son obstrucciones lagrimales.

Hay una obstrucción que es congénita, es decir, niños que nacen con esta obstrucción, bebés recién nacidos que tienen una obstrucción congénita o dacriostenosis congénita de vías lagrimales, que es relativamente frecuente. Las series varían, pero podemos encontrar datos que indican que entre el 5-6 % y hasta el 11 % de todos los recién nacidos nacen con esta obstrucción de vías lagrimales. Cabe llamar la atención sobre una prevalencia tan alta: casi uno de cada 20, o uno de cada 10, niños nacen con esta obstrucción. Pero sí que es cierto que la mayoría de las veces se resuelve solo en poco tiempo, con lo cual no quiere decir que todas tengamos que tratarlas; a veces no se llegan a diagnosticar a nivel médico clínico porque, bueno, tiene síntomas, como veremos, que son el lagrimeo y, a veces, la secreción, pero se resuelve solo. La mayor parte de las veces pasa más desapercibido: un niño que le llora un ojo, tiene una regaña durante unas semanas o unos meses y se cura solo. Por eso, aunque tiene una prevalencia grande, no tenemos esa idea del impacto, porque, bueno, muchas veces es un problema leve que no hace falta que vayamos al pediatra, o que no llegue al oftalmólogo; o si llega al oftalmólogo, muchas veces no hay que tratarlo. Pero a veces sí.

¿Por qué ocurre esta obstrucción congénita? Casi siempre ocurre porque una de las válvulas que he explicado, estas membranas que se perforan y que impiden que el líquido, las bacterias o lo que sea vayan en el sentido contrario (de abajo arriba, de la nariz al ojo), sino que siempre sea la lágrima que circula de arriba abajo, del ojo hacia la nariz. Bueno, pues una de estas válvulas, concretamente la llamada válvula de Hassner, no se abre, no se perfora. Esta válvula es la que está justo al final de la vía lagrimal, la que conecta el conducto nasolagrimal con la nariz, con la fosa nasal. Bueno, pues esta válvula de Hassner, en un porcentaje alto de niños, entre un 5 y 10 % más o menos, no está perforada en el momento del nacimiento. Es decir, es una membrana que se tiene que perforar poco antes de nacer, pero no se perfora, y entonces queda continua. Eso no permite que la lágrima circule.

¿Cuál es el síntoma básico, el que siempre está, y en la mayoría de las veces casi el único? Lagrimeo. Si el ojo está produciendo lágrima, pero el sistema de drenaje, el sistema de desagüe del ojo a la nariz, no funciona, pues lógicamente la lágrima rebosa, porque no se puede drenar por la vía natural, y entonces cae por la cara, cae por la lágrima. Entonces tenemos lagrimeo o epífora, que es lo mismo. ¿Qué es lo que pasa? Ese estasis, esa detención de la lágrima, favorece el sobrecrecimiento bacteriano, y esa lágrima se ensucia, se produce exudación, secreción y legañas. Sí que es cierto que, cuando hablamos de legañas, no siempre tiene que haber conjuntivitis. De hecho, la mayor parte de las veces, en estos casos de obstrucción, se produce legaña, el ojo queda un poco sucio, pero realmente apenas se pone rojo. Muchas veces hay secreción sin conjuntivitis. Con lo cual, no siempre que hay legaña, sobre todo en estos casos de bebés, tenemos que mandar colirios antibióticos. Otras veces sí; otras veces hay conjuntivitis, con otros síntomas, mucho enrojecimiento, mucho edema de párpado, y entonces sí, a veces sí que tenemos que utilizar colirios, pomadas o geles antibióticos, pero no siempre que hay algo de legaña tenemos que hacer eso.

Existen casos, los menos, en los que se producen complicaciones. Los casos de complicación pueden ser infección del saco lagrimal, que es la zona más dilatada, la zona más grande de la vía lagrimal, y donde se acumula más la lágrima. Si no hay esa circulación, esa estasis, esa lágrima retenida en el saco lagrimal, puede hacer que se cree una infección y entonces se infecte el saco lagrimal, lo que se llama dacriocistitis, que además en bebés puede evolucionar rápidamente a celulitis preseptal, que infecta toda esa zona alrededor de los párpados. Ya digo, es poco frecuente, pero hay que estar pendiente de ello. Otra complicación o consecuencia de esta obstrucción congénita de las vías lagrimales es lo que llamamos dacriocelo, aunque tiene varios nombres: puede ser dacriocelo, dacriocistocele, amniocele o mucocele. Significa que se dilata el saco lagrimal porque tiene una obstrucción distal, es decir, entre el saco y la nariz (lo que hemos dicho, que se cierra la válvula de Hassner), pero esa propia dilatación del saco hace que se cierre el canalículo común, con lo cual tenemos un atasco distal y proximal. Entonces, el líquido que está acumulado en el saco lagrimal no sale ni para un lado ni para otro, y se dilata. Eso, incluso aunque no dé síntomas, se produce un abultamiento de color azulado en la zona del saco lagrimal del niño. Incluso aunque no esté infectado, aunque no dé síntomas, eso sí que es un motivo para hacer el tratamiento sin esperar, que sería el sondaje, como voy a explicar ahora. Normalmente el sondaje lo esperamos un tiempo, pero hay circunstancias en las que no esperamos. Una de ellas es que haya un dacriocelo, que es muy infrecuente, pero cuando ocurre, pues no esperamos y sondamos para resolver el problema.

¿Cuál es el tratamiento? Si nos olvidamos de las complicaciones, de niños que no hayan tenido ni dacriocistitis ni tengan ningún dacriocelo, sino niños que tienen ese lagrimeo, y hacemos el diagnóstico clínico y efectivamente es una obstrucción congénita de vías lagrimales, una dacriostenosis congénita. ¿Pues la mayor parte de las veces qué hacemos? Esperamos, por lo menos a día de hoy. Hace unos años, unas décadas, éramos más intervencionistas, se hacía el sondaje inmediatamente. Ahora nos damos cuenta de que, entre el 90 y el 95 % de las veces, si no más, se soluciona dentro del primer año. Y efectivamente, aunque muchas veces los padres se quejan, claro, les salen muchas legañas y tal, antes éramos más de hacer caso a los padres: "bueno, los padres se quejan, es un poco pesado y un poco incordio estar con las legañas". Interveníamos al niño, le hacíamos el sondaje y así los padres contentos. Pero nos damos cuenta de que estamos sometiendo a unos riesgos al niño, porque no deja de ser una intervención con sus riesgos por la anestesia y por la propia manipulación de los conductos lagrimales, para un proceso que, con un 95 % de seguridad, sino más, se va a resolver solo. Entonces estamos sustituyendo el incordio que pueden tener los padres (porque va a estar unos meses, unas semanas, unos meses, con legañas) por someter al niño a unos riesgos. Entonces ahora somos más conservadores e intentamos aguantar. Las guías clínicas pueden variar entre unos sitios y otros, pero más o menos podemos esperar un año. Seis u ocho meses de espera ya los acepta casi todo el mundo. En general, un año. Algunas personas esperan, o algunos médicos esperan un poco más, pero más o menos, casi todos los que se van a resolver espontáneamente lo hacen dentro del primer año. Y entonces, si tú esperas, solo quedan muy poquitos y ya se resuelven solos, y es menos probable. Y entonces, a partir del año más o menos, sí que planteas el sondaje. Aunque ya digo, puede variar. No significa que el que espera 14 meses lo haga mal, o el que sonda con 8 o 10 meses lo haga mal. Al fin y al cabo, esto se va adaptando a cada lugar. También depende del acceso, la accesibilidad, la valoración de riesgos, etc.

El tratamiento, que no es quirúrgico como tal, pero sí que es intervencionista, el sondaje consiste en meter una sonda, una sonda que es una especie de tubito o guía de metal. La pasamos por el canalículo inferior, la pasamos y la llevamos hasta el saco lagrimal, bajamos por el conducto nasolagrimal y lo que hacemos es forzar la entrada, es decir, perforar la válvula de Hassner. Y con eso, en principio, solucionamos el problema normalmente. Así que es cierto que también hay excepciones. Hacemos un sondaje, no funciona. Podemos repetir otra vez el sondaje, a veces con una sonda un poquito más gruesa, para intentar dilatar más el conducto nasolagrimal y la válvula, y a veces no es suficiente y tenemos que dejar un sondaje puesto durante unas semanas o unos meses, para evitar que esa válvula o esa zona estrecha se vuelva a cerrar al poco tiempo de haber hecho la dilatación. Pero ya digo, estos casos son los menos. Esto sería más o menos lo que podemos entender, visto un poco sin entrar en grandes detalles, sino para hacer una idea general de cómo funcionan las obstrucciones congénitas, las obstrucciones del recién nacido.

Pasado esto, una vez solucionado el recién nacido, las vías lagrimales raramente nos dan problemas durante toda la juventud y durante la etapa de adulto-joven. Empiezan a aparecer problemas de obstrucciones adquiridas de vía lagrimal normalmente a partir de los 40 años y, sobre todo, ya a partir de los 60 años, es decir, con la edad. Conforme nos vamos haciendo mayores, en las vías lagrimales es cuando empieza a dar problemas en general. Es difícil establecer la estimación de este tipo de obstrucción adquirida del adulto, podemos llamarlo así; podría ser entre el 0,2 y 0,3 %, pero varía mucho entre las series. Es posible que haya muchas obstrucciones leves o incluso más avanzadas que los síntomas los tolera bien el paciente y no acuden al médico. Es difícil saberlo. ¿Cuál es la causa? Hay varias causas, pero la normal, lo que llaman obstrucción primaria, sin una causa fácilmente reconocible, está relacionada posiblemente con la edad, el deterioro que pasa con los años con estos conductos. Se ha hablado de una inflamación crónica de estos conductos, una fibrosis y un estrechamiento progresivo en alguna zona de estos conductos. Sí que es cierto que, en los menos, pero hay, otras causas mejor definidas. Puede ser una causa traumática, es decir, un traumatismo, un golpe o un traumatismo cortante, algo que haya seccionado y cortado esta vía lagrimal en la raíz de la nariz o en la zona interna de los párpados, que corte estos conductos lagrimales. Lógicamente, esta causa traumática depende menos de la edad. Ya está menos asociada a partir de los 60 a 75 años, sino, bueno, a personas más jóvenes que hayan tenido un traumatismo pueden sufrir este tipo de obstrucciones lagrimales, pero porque tienen la causa muy definida. Y lo mismo podemos hablar si hay una causa neoplásica, es decir, un tumor que ocurre en esta zona y afecta la vía lagrimal, y causas mecánicas. Pero, en general, si nos olvidamos de estas causas secundarias, que ya digo, son menos frecuentes, la causa primaria es un deterioro general de los conductos lagrimales asociado a la edad, entonces es en gente más mayor.