Hola, yo soy Rubén y esto es El parche de Odín, el podcast personal de un oftalmólogo entre los países nórdicos y España. Este es el episodio 269, y se titula "Paradoja de la igualdad de género". Quería hablar de este tema porque he leído recientemente una noticia, una publicación, que dejaré en las notas del programa para el que quiera leerlo en más profundidad, y que da un giro interesante a lo que llamamos "paradoja de la igualdad de género".

De esto he hablado alguna vez, un poco así de pasada, pero lo recuerdo. Esto de la paradoja de la igualdad de género es un hallazgo curioso, o vamos a decir paradójico, ¿no? Pero se llama paradoja, y es que en los países ricos y más igualitarios se observa más segregación por sexo en las carreras universitarias. Es decir, si vamos a comparar Suecia, por poner un ejemplo de país más igualitario, con más tradición de menos machismo, menos roles tradicionales, con lo mismo que Suecia, pues otros países nórdicos o otros países más del norte de Europa, por centrarnos un poquito en Europa. A pesar de que hay menos roles tradicionales, menos machismo, menos patriarcado, a pesar de ser más igualitarios, resulta que hay más segregación. Es decir, las carreras tradicionalmente más femeninas tienen más proporción de mujeres en estos países igualitarios, y las masculinas lo mismo.

Esto es un hallazgo que se conoce ya desde hace bastante tiempo, esto no es nada nuevo. Y estas conclusiones, o estas evidencias, estas pruebas empíricas, rompen o chocan frontalmente con la idea extendida de que el género y el sexo son básicamente constructos sociales. Que los hombres y las mujeres nos podemos diferenciar más o menos físicamente en cierta medida, pero que mentalmente o conductualmente, nuestros gustos, nuestras tendencias, nuestras cualidades o capacidades mentales, todo lo que no es puramente físico o basado en la fuerza física, no hay diferencias importantes, y que cualquier diferencia o segregación, o si encontramos una desigualdad marcada en gustos, en profesiones, etc., esto es un constructo social. Es decir, la diferencia se basa principalmente o únicamente en la cultura, en cómo criamos a nuestros niños, adolescentes y adultos jóvenes, en las tradiciones, la presión social, los roles impuestos a cada sexo, el patriarcado, si lo queremos llamar, el machismo, etcétera.

En el fondo, esta idea de que efectivamente, si encontramos, por poner el ejemplo clásico, en ingeniería o en matemáticas y en ciencias, más hombres que mujeres, o en medicina, más mujeres que hombres, estamos en la discusión clásica de lo que dicen en inglés "nature versus nurture", que es como un juego de palabras fonético difícilmente de traducir. Sería la influencia de variables biológicas, la naturaleza, frente al ambiente, la crianza. Aunque realmente el ambiente engloba más, la crianza sobre todo, porque digamos que se modela más a las personas cuando son más pequeñas, en la infancia y en la primera adolescencia, pero en general, por hacerlo de forma amplia, estamos comparando la biología, aunque lo más importante no es la biología y la genética, pero la biología en general, frente al ambiente. El ambiente durante el desarrollo del individuo cuando es más pequeño, pero en general el ambiente en el sentido más amplio.

Y como decía antes, algunas posturas ideológicas dan por cierto que es básicamente el ambiente lo que define o diferencia a los sexos en cuanto al comportamiento. No en cuanto a fuerza física, no me refiero a un gimnasio, cuántos kilos levanta un hombre, cuántos kilos levanta una mujer de media, no es eso, pero sí los gustos, las preferencias para elegir carrera, para dedicarse a algo, o las capacidades o las cualidades. La postura ideológica que dice que no, que esto es todo atribuible, o en gran medida, la mayor parte, lo debemos atribuir al ambiente. Y que, por supuesto, podemos cambiar el ambiente, y de hecho, debemos cambiarlo. Y cualquier diferencia significativa, es decir, si la diferencia en una carrera, lo que comentaba antes, pues "carreras de hombres", en resumen, "carreras de mujeres", si hay una mayor diferencia de más del 51 o 52 %, significa que es un ambiente que está limitando o modelando la entrada de hombres o de mujeres a carreras en concreto. Y eso lo podemos calificar como malo y deberíamos crear o modificar el ambiente para que no haya esas diferencias.

Entonces, esta paradoja de la igualdad de género, el hecho de encontrar que en los países más igualitarios, menos tradicionales, menos sospechosos de ser machistas, en los que podemos decir así, o más alejados, se han liberado en mayor medida del concepto de patriarcado, resulta que presentan más diferencias de comportamiento, concretamente a la hora de elegir carreras universitarias. ¿Cuál es la explicación que se acepta si nos alejamos de ideologías, si nos fijamos un poco más en los datos y nos fijamos no solo en este dato concreto de resultados de carreras universitarias, etc., sino cuando vamos a más información de que los sexos son diferentes a nivel biológico, también el cerebro? El cerebro es diferente. Y la puntuación en gustos, preferencias y capacidades de hombres y mujeres en muchas cosas, más allá del físico, es diferente.

La explicación que hemos hablado de ella, incluso en este podcast, es que en países del sur, como España, donde todavía arrastramos cierto machismo o conductas tradicionales, resulta que aquí hay menos diferencias o menos segregación en carreras universitarias. Lo podemos explicar así. Es una hipótesis que igual está mejor apoyada en los hechos. Pero digo que siguen siendo hipótesis que pueden complementarse o matizarse. Puede ser que en nuestro ambiente, en el ambiente más tradicional, más del sur, la mujer sienta más presión social por conquistar terrenos que antes estaban vedados para ellas. O se toma como objetivo o modelo limitar el objetivo masculino. Por el contrario, en países más igualitarios, donde ya no hace falta hacer o realizar una batalla tan activa para contrarrestar el machismo o eliminar el patriarcado, o ya no existe esa presión de roles tradicionales, aunque solo sea para luchar contra ellas, simplemente ya no está en la mente o en la cabeza de las personas más jóvenes.

Las mujeres, en concreto, no sienten la presión externa para conquistar unos territorios, o no les ponen modelos a seguir, heredados que son más modelos, una forma de pensar más masculina, y tenemos que hacer lo que quieren. Tienen menos presión social externa y eligen más a su gusto interior, sus tendencias interiores. Y cuando le dejas aliviar la verdad, lo que te sale de forma natural, sin influencia del ambiente... A ver, influencia del ambiente es imposible, pero minimizando una influencia del ambiente sistemáticamente o sesgadamente en una sociedad global hacia un sitio, sino que es más caótico o menos importante la influencia mental, y entonces tiene más importancia lo que es la influencia biológica, lo que biológicamente los hombres y las mujeres de media les sale a hacer o quieren hacer, o las tendencias más naturales, desde el punto de vista de la naturaleza biológica, resulta que sale algo más segregado, hay más diferencias. Esa es un poco la explicación.

Esa explicación no es que hoy las vaya a echar por tierra, y mucho menos, pero sí que se puede matizar. Y esto es lo interesante de ello. ¿De qué estoy hablando? Bueno, pues el artículo que he leído, que ya digo, lo voy a dejar en las notas del programa, da un novedoso punto de vista que no cambia estos hallazgos o esta hipótesis principal, pero la puede matizar. Lo que plantea es que esta segregación en estos países igualitarios no surge solo desde la universidad, sino que ya surge antes, desde la infancia. Y esto nos puede chocar mucho porque estamos pensando en la España de hace unas décadas, donde vivimos algunos, donde sí que había una segregación mucho más clara. Quiero decir, antes había colegios e institutos masculinos y femeninos y había una segregación por sexos que, vamos a decir, que era máxima. De hecho, yo mismo hice la EGB, que es la Educación General Básica, o la primaria, en un colegio que era masculino. Aunque sí que es cierto que ya me cambié al instituto cuando hice BUP. O sea, no seguí en el mismo colegio, que también había secundaria, también estaba BUP, sino que ya me cambié a un instituto, que ya ese sí que era mixto.

Sin embargo, habiendo esta realidad de las personas que tenemos, vamos a decir, media edad, que muchos de nosotros estuvimos parcialmente segregados, no todos, pero bueno, una parte, un porcentaje de la población que ahora tiene 40, 50 y sobre todo a partir de los 60-70 años, mucho más todavía, en su infancia y adolescencia había una segregación importante por sexos, mientras que en países más igualitarios, pues como Finlandia, Suecia, etc., esa segregación por sexos no era así. Y, sin embargo, lo que nos está diciendo el estudio a día de hoy, estamos hablando en el presente, es que en países más igualitarios, a día de hoy hay más segregación de sexos, concretamente, por datos concretos. En Finlandia, en niños de 11 años, tienen muy pocos amigos del otro sexo, estamos hablando de en torno al 16 % de media. Mientras que en países, vamos a llamar, menos prósperos, o tradicionalmente menos igualitarios, como España y Portugal, esa proporción está entre el 30 y el 40 %.

O sea que en los países más tradicionales hay más amistades mixtas en esa edad, estamos hablando en niños. Y esta segregación temprana, que no estamos diciendo que sea obligada o impuesta por religión, por tradición, pero es un hecho, o parece que es un hecho, si nos basamos en la información de este estudio, que esta segregación temprana, mayor en estos países nórdicos que en el sur, parece que refuerza intereses e identidades y normas de género, de sexo, que luego se van a traducir en elecciones educativas. ¿Por qué? El hallazgo parece bastante sólido, que los niños que tienen menos amigos del sexo opuesto entre los 7 y los 11 años, o sea, que nos fijamos que estamos hablando de infancia, en edades muy precoces, tienden a elegir después carreras más típicas de su género. Y esto lo han comparado para evitar factores de confusión. Este hallazgo es sólido y se mantiene, incluso controlando variables como la inteligencia, la personalidad y el entorno familiar.

Igual la duda principal cuando leemos estos hallazgos es: ¿por qué? O sea, ¿por qué en estos países que son muy igualitarios y ricos y son prósperos, por qué surge esta segregación? Yo al principio, antes de leer un poco las causas concretas que pueden justificar esta segregación por sexos en la infancia, he pensado que de por sí ya es mala, que no es una buena idea que los niños y las niñas separen y no vayan formando grupos mixtos. Sin embargo, al leer luego las causas me queda con dudas, pero vamos a ir las pasando. Plantean, son hipótesis, hay indicios, pero todo es muy discutible. Plantean que las familias de mayor nivel socioeconómico invierten más en actividades extraescolares, vamos a llamar, estructuradas. Deportes organizados, danza, música, etc. Y ya de por sí, al apuntarle estas actividades extraescolares, están fuertemente segregadas por sexo.

Con lo cual, secundariamente, si tu hijo o tu hija, en gran parte de su tiempo libre, hace piano, o danza, o fútbol, o la actividad que sea, por la propia idiosincrasia de esa actividad, significa que va a estar más tiempo con personas, con niños del mismo sexo. Con lo cual, el entorno social de ese niño va a estar segregado. Cambio de valoración con el resultado de esto. En general, yo puedo pensar que eso tiene algunas consecuencias negativas, porque eso implica que el estar más con niños de tu propio sexo, los niños con los niños, las niñas con las niñas, se pueden potenciar rasgos masculinos de tu propio sexo, más común con otras personas de tu propio sexo, que no tiene por qué ser malo, pero, y esto sí que lo veo mal, puede reprimir rasgos individuales que no son tan característicos de tu sexo. Y eso sí que lo veo malo.

Otra razón de la segregación en estos países más igualitarios. En general se enfatiza más la autoexpresión y seguir tu propia pasión. Y esto sí que lo he vivido. En Suecia es muy importante que los niños sientan lo que te gusta, lo que quieres, y eso es lo que te gusta, lo que quieres. Se respeta mucho lo que un niño o una niña quiere hacer. No se le plantean roles ni tradicionales ni de ningún otro tipo. Decir "no, tú tienes que hacer esto, tienes que hacer esto, otro". O se hacen valoraciones externas, de que los padres, otros adultos, critiquen o enseñen "No, tienes que hacer esto porque es bueno", o "no hagas esto porque es malo". No, da mucha libertad a los niños para que ellos decidan lo que quieran hacer, lo cual está bien. Entonces, claro, eso no puedo expresarlo como malo. Es decir, dejar tu libertad y que el ambiente no te imponga tus preferencias, yo, claro, eso lo veo bien.

Y los niños y las niñas, al seguir su pasión y autoexpresarse, hace que, de media, compartas más afinidades con gentes de tu sexo. Es decir, al final, las tendencias biológicas salen