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¡Hola! Yo soy Rubén y esto es El Parche de Odín, el podcast personal de un oftalmólogo entre Suecia y España. Este es el episodio 277 y forma parte del arco que he titulado de aventuras, en donde te voy contando mis sucesos personales en cuanto a la vida laboral. Había unos cambios muy importantes estos últimos meses y te los voy contando de forma más resumida o concentrada en este arco, en estos episodios especiales, en los cuales no hago reflexiones ni sigo la temática habitual del podcast, sino que es más biográfico o más como si fuera un diario. El caso es que podríamos haber pensado que este arco ya tenía que haber finalizado y, de hecho, después del último episodio del arco, el episodio del 26 de julio de hace tres semanas, podíamos dar ya punto final. Y, de hecho, los que me habéis escrito por redes sociales o en el grupo de Telegram será ya porque damos carpetazo a este asunto, a este arco de aventuras de cinco episodios que he ido narrando, que pasaba desde Palma de Mallorca, desde el trabajo de Palma de Mallorca, que por cierto fue el que nos hizo volver de Suecia a España, como ese trabajo no fue bien, y en estos cinco programas he estado explicando las desventuras, los trasiegos que he tenido que ir dando, bueno, yo y también mi mujer, hasta que ya, en este último episodio, en el de hace tres semanas, ya expliqué lo que para nosotros era la oferta definitiva o el futuro definitivo, o ya donde aterrizábamos definitivamente, después de tanta incertidumbre y no saber qué hacer.
Os resumo un poco la oferta que es la que habíamos aceptado y, por tanto, cómo quedaba nuestro futuro profesional y personal. Al final, quedó atrás la propuesta nórdica, la oferta finlandesa, y nos quedamos en España, en la sanidad pública, en un hospital español, y una oferta interesante y diferente de la que habíamos tenido o de la que podríamos haber podido acceder en años previos. Una oferta económicamente atractiva, pero además con un proyecto muy ilusionante donde nos daban cierta capacidad para manejar nuestras consultas, cómo atendíamos a los pacientes, capacidad de organizar equipos multidisciplinares, poder organizar sesiones clínicas con otros especialistas que tuvieran relación con nuestra subespecialidad dentro de la oftalmología.
Realmente, antes ni siquiera de firmar el contrato, habíamos estado durante horas hablando con el que iba a ser nuestro jefe, el jefe que venía también de fuera, con esas ideas nuevas, que lo contrataban a la vez que nosotros. Este jefe tenía un proyecto muy claro de medicina basada en valor, en cuidar a los profesionales, a los médicos, y habíamos debatido con él, incluso antes de empezar a trabajar, durante horas, cómo podíamos organizar la asistencia de nuestro campo, nuestra subespecialidad en el ámbito quirúrgico, en el ámbito médico, cómo extender la atención de la forma más óptima posible, no solo para el sistema, sino para los pacientes, no solo en el hospital donde nosotros íbamos a estar, sino en el resto de hospitales de la provincia...
En fin, como ya expliqué en su momento, un proyecto y unas expectativas muy diferentes a las típicas de un hospital público, donde el médico es un empleado más, con muy poca capacidad de decisión, es como un obrero de una cadena de montaje, donde se sienta donde le dicen, hace lo que le dicen, y poco más. O sea, que un proyecto interesante, no solo por estos detalles prácticos y organizativos y de capacidad de decisión y de organización, sino también por otro tipo de alicientes.
Por ejemplo, podíamos investigar en nuestro área de trabajo, había muy buena conexión con el hospital y el centro de investigación, había como sinergias, por decirlo así. También tenemos un horario flexible, podemos acumular horas unos días para tener otras horas libres. Tenemos que vivir siempre en esa ciudad. A priori era compatible para nosotros poder seguir viviendo en Logroño por lo menos unos días y otros días trabajar allí. Había una parte de teletrabajo muy interesante, muy complicado en el caso de los médicos, pero se estaba articulando para que una parte asistencial y una parte de investigación se pudiera hacer desde casa.
Bien, pues con estas ya habíamos hablado con el que va a ser nuestro jefe, el gerente, muy importante, el gerente del hospital, que es el que realmente puede autorizar todas estas cosas. Todos estábamos de acuerdo y ahí íbamos a firmar el contrato. No pudo hacerse antes de nuestro viaje a El Salvador, por las típicas trabas burocráticas absurdas, pero ya después del viaje a El Salvador, la firmábamos y la fecha de incorporación era pronto, era poco tiempo después de firmar el contrato, porque ellos tenían ganas de que llegáramos cuanto antes y nosotros también.
Ese par de semanas largas que estuvimos en El Salvador, lógicamente no estuvimos mucho en contacto. Volvimos a España y fuimos hasta allí, hasta el hospital. Y ya directamente fuimos a Personal, al departamento de Personal, que es lo que nos habían dicho antes del viaje. En cuanto volváis de El Salvador, vais al departamento de Personal. El jefe de Personal tiene ya el contrato para que lo firméis vosotros. Estupendo. Fuimos allí, al departamento de recursos humanos, hablamos con el jefe de personal, nos identificamos, los oftalmólogos nuevos que íbamos a llegar aquí, el gerente tenía ya preparado el contrato para nosotros para que lo firmemos aquí.
Entonces el jefe de personal nos comentó: «Ah, ¿no habéis hablado recientemente con el gerente?» Y nosotros: «No, hemos estado de viaje y no... ¿Por qué?». Es que tenéis que hablar con él porque ha habido cambios. «¿Pero cambios? ¿Qué cambios? Si ya estaba todo hablado y atado y bien atado». «No, pues tenéis que primero hablar con él porque ha habido cambios y hoy no podéis firmar el contrato». Ya todo esto empezó a sonarnos un poco regular. Del departamento de recursos humanos nos fuimos con las mismas sin haber firmado absolutamente nada. Nos fuimos ya de allí y, ya en casa, tranquilamente, empezamos a contactar, nos pusimos en contacto con el jefe, con el que iba a ser nuestro jefe, que lo contrataban a la vez que nosotros, y también con el gerente, el gerente del hospital, que también teníamos su número de teléfono y su correo electrónico, a ver qué pasaba.
Al final, lo que había pasado fueron varios días, en varias reuniones, correos y llamadas de teléfono, pero bueno, por resumir, por no hacerlo muy largo, resulta que el gerente del hospital había presentado su renuncia. No había sido efectiva en ese momento, o sea, en ese punto todavía era gerente, pero en pocas semanas, en dos o tres semanas, se hacía efectiva la renuncia, con lo cual no iba a ser gerente. De manera que, cuando un gerente se va, al parecer el equipo gerencial o el equipo directivo paraliza cualquier contrato o no hace ningún cambio, ninguna cosa, a la espera de que llegue un nuevo gerente y que el nuevo gerente ya decida lo que se hace. Como podéis imaginar, nos pilló de sopetón, con el pie cambiado, porque el gerente tenía este proyecto, el de oftalmología, tenía otras cosas en marcha, pero concretamente el de oftalmología estaba muy implicado para ponerlo a manejar, para que esto se pusiera a rodar.
Otra cosa es que, oye, funcionara, que todo esto fuera bien, y en dos, tres años, ya con la cosa montada, con una inercia, pues él decida retirarse o renunciar por la causa que sea. Pero no tenía mucho sentido, era el gerente, bueno, con su equipo, no era él solo, lógicamente, con el equipo, pero este gerente, el que ya llevó a cabo una reforma muy importante de otro servicio, hacía relativamente poco tiempo, con muy buen éxito, quería repetir este modelo de éxito con el servicio de oftalmología, entonces no tenía mucho sentido que ahora renunciara.
Entonces, bueno, hablando con él, nos dejó claro, lo mismo que en su momento fue muy claro, muy directo, lo que quería con sus reformas, lo que esperaba de nosotros, lo que nos daba, pero también las cuentas que nos iba a pedir, dándonos más capacidad de actuación. También fue bastante directo explicándonos que los que estaban por encima suyo, él ya era un alto cargo, porque era el director del hospital más importante de la provincia, con lo cual era uno de los cargos más importantes que existe a nivel de salud en una comunidad autónoma.
Pero la consejería o el Instituto de Salud de esa comunidad autónoma, que hasta ese momento tenía su confianza, o sea, daba su confianza a este gerente y había ido haciendo buenas cosas, por lo que sea, le había retirado la confianza o no le interesaba el tipo de reformas que estaba llevando a cabo. Esa política implica apoyarse y dar confianza en los médicos y darle cierta capacidad de decisión o tener en cuenta sus criterios profesionales, dotar a los servicios del personal y los presupuestos que son necesarios, porque una de las cosas que hizo en el otro servicio cuando la reforma fue con éxito fue contratar a muchos médicos porque eran necesarios y en oftalmología se planteaban exactamente lo mismo. Tanto el gerente como el jefe, el futuro jefe, hicieron un proyecto. Bueno, pues la provincia tiene esta población que ha crecido bastante, tenemos esta demanda de atención, en nuestro caso oftalmológica, para eso hace falta aproximadamente tantos médicos. Tenemos más o menos la mitad de lo que necesitaríamos. Bueno, pues hay que dotarlos, hay que contratar médicos, pero también otro tipo de personal, hay que reformar quirófanos, todo eso, por supuesto, hace falta dinero. Además, tenemos que pagar bien a los médicos.
La oferta que nos hicieron económicamente era atractiva y eso también significaba que decir que este tipo de jefes, tanto el gerente como el jefe que iba a ser el jefe de servicio, el jefe territorial, entendían que hay que pagar bien a los profesionales buenos. Si pagas un precio bajo, obtienes un servicio a una calidad bajas. Si quieres a buenos profesionales, entonces solo los tienes que pagar bien y tratar bien, si no, los buenos profesionales se van y solo se quedan los profesionales que no tienen otras narices que aceptar la oferta que le das. Podríamos decir que estaban entendiendo las reglas del juego y cuando fueron a negociar con nosotros, no esto te acaba a negociar para racanearlo, no, las ofertas desde el principio fueron generosas, también se aseguraron de que nosotros ofrecíamos la calidad y las competencias que decíamos tener y eso era un poco lo que estaba planteando, a lo que estaba jugando el gerente, le había funcionado bien, llevaba unos años funcionando bien, y los puestos políticos por encima, que eran los que estaban encargándose, decidiendo el tema de la salud, de la convivencia autónoma, entonces lo habían apoyado.
Pues en ese momento ya no lo estaban apoyando, el gerente no recibía ese apoyo y le iban a cortar las alas a nivel de presupuesto, a nivel de dinero, de financiación y no sé si también a otros niveles, si la forma que tenía de contar y poner en valor al médico no les interesaba a los de arriba y, en cualquier caso, no le estaban dejando al gerente hacer lo que él consideraba que era lo correcto y entonces decidió dejarlo. Creo que tenía una oferta como consultor en la privada que podía ser muy interesante, pero no lo dejó porque la oferta fuera mejor de lo que hacía antes. Él se hubiera quedado si le hubieran dejado hacer lo que tenía que hacer para mejorar un servicio, mejorar la atención al ciudadano. No le iban a dejar hacer las cosas como él consideraba que había que hacerlas, entonces renunció.
¿Y eso qué significaba? Bueno, por otra parte, este era el gerente, el jefe de servicio, el jefe territorial que le iban a contratar junto a nosotros. Le pasaba lo mismo, su contrato estaba paralizado. Igual, o más razón que cabe, sin nosotros, porque todo ese proyecto que tenía era totalmente reformista, totalmente innovador. Contaba con contratar a más gente, contaba con la parte de investigación, con la parte de teletrabajo.
En definitiva, que si al final el gerente que tenía esa idea ya no está porque pierde el apoyo de la parte política, sus superiores que ya son cargos políticos, todo se desmorona como un castillo de naipes y el jefe, el jefe más inmediato, el jefe territorial de oftalmología, tampoco iba a poder hacer nada. De hecho, tampoco estaba contratado, su contrato seguía igual de paralizado, más o menos, como el nuestro. Entonces teníamos todas esas noticias, que eran las peores que nos podían dar, básicamente.
No podíamos contar con que hubiera el gerente, que tenía ese plan para nosotros y para el servicio general, con el jefe, el nuevo jefe que iban a poner. Tampoco contábamos porque ya no estaba todo ese proyecto que habíamos hecho juntos, que tenía él, y que nosotros, con nuestra parte, también estábamos aportando lo que íbamos a hacer en nuestra sección, eso también había desaparecido y de hecho el jefe desaparecía del escenario de la misma manera que había desaparecido el gerente que había renunciado y se iba del hospital, se iba de la sanidad pública y se iba a una consultoría o a otro negocio.
Sabiendo todo esto, ¿qué es lo que pasaba? El servicio de oftalmología actualmente seguía teniendo una necesidad, en principio, alta de nosotros, de unas personas que solucionarán la parte de consulta y la parte de cirugía en lo que nosotros somos subespecialistas. Quedamos entonces con el hospital con hacer una reunión para conocer sus necesidades, lo que nos pueden ofrecer, también para entender qué es lo que nosotros le podríamos ofrecer o podríamos estar interesados, es decir, reunirnos para ver si llegamos a un punto en común. Evidentemente, las condiciones no eran las mismas, el supuesto no era el mismo, pero organizamos una reunión para hablar, a ver un poco hacia dónde podíamos ir. En esta reunión nos reunimos en total cinco personas, mi mujer y yo, que éramos los posibles trabajadores que podíamos empezar a trabajar o no, depende. Luego estaba una persona que creo que venía de la parte de dirección hospitalaria o de la parte de gerencia hospitalaria que tenía interés en que las cosas dentro del servicio de oftalmología salieran adelante. O sea, no pertenecía, esa persona no era oftalmóloga, pero el servicio de oftalmología tenía problemas, iba mal y estaba como apoyo o enlace entre lo que es la dirección hospitalaria y la jefatura del servicio de oftalmología para intentar ayudar y que las cosas fueran a mejor, por decirlo así.
Estaba esta persona de... Vamos a llamar «de dirección». Luego estaba el jefe de servicio actual, este jefe de servicio que iba a ser sustituido por el otro jefe, que ese plan ya iba a desaparecer, con lo cual el jefe de servicio antiguo, que era el que seguía siendo jefe de servicio, y en principio iba a seguir siendo jefe de servicio porque este ambicioso plan de cambio de reforma del servicio, en principio no iba a poder ser, no se iba a llevar a cabo, porque el gerente desaparecía. Entonces, el jefe de servicio actual, al cual todavía no conocíamos, y el jefe de personal, al cual es el que habíamos visto unos días o unas semanas antes.