Hola, yo soy Rubén y esto es El parche de Odín, el podcast personal de un oftalmólogo entre Suecia y España. Este es el episodio 280 y se titula "Inteligencia y edad".
Antes de comenzar con el tema de hoy, un pequeño aviso parroquial: voy a asistir a un evento de podcasting para podcaster y oyentes al que ya asistí el año pasado en Madrid. El evento se llama "Cañas y Podcast", esta es la tercera edición, y se va a celebrar el 26 de septiembre a las 12:30 en la fábrica de cerveza, que es un restaurante, que se llama La Caníbal, que está en la calle Julián Camarillo 19. Lo digo porque si alguien está por Madrid y le apetece pasarse, pues estaría encantado. Uno se puede quedar a comer ahí; hay que inscribirse en un formulario, o también se puede pasar un rato sin tener que comer.
Voy a dejar en las notas del programa el enlace en la página web, donde pone toda la información y cómo inscribirse. La entrada es gratuita; si uno se queda a comer, hay que pagar la comida, lógicamente. Pero tanto si vas a comer como si vas a ir al evento, aunque solo sea una parte, conviene rellenar el formulario para que los organizadores sepan el aforo. Y como digo, es gratuito: puedes ir un ratito por la mañana, por la tarde, todo el día. Van a ir muchos podcasters y yo también voy a estar. Entonces, tú, en concreto, si te apetece pasar y estás por Madrid para saludar y hablar un poco conmigo, pues yo, por supuesto, encantado.
Con toda confianza, nos tomamos algo, charlamos de lo que quieras. Me puedes decir ese podcast que dije no sé qué y que no estabas de acuerdo, porque últimamente, bueno, desde hace ya unos meses, si no años, de vez en cuando toco temas bastante polémicos. Y si te quieres encontrar conmigo y decirme: "Pues mira, no estoy de acuerdo contigo en lo que dijiste en tal episodio, en tal momento, por esto, por esto, por esto", pues encantado de hablar contigo o de cualquier otra cosa que se te ocurra. O si estás enganchado al arco de aventuras, si quieres saber un poquito de spoiler: "¿Qué está pasando? Porque lo que estoy narrando fue de hace unos meses". Y quieres saber qué es lo que está pasando a día de hoy. Si quieres hacer spoiler de la serie de aventuras, también puedes encontrarme y podemos hablar en persona.
Dejando ya este aviso, este encuentro, esta quedada en donde estaré en Madrid dentro de pocas semanas, ya nos metemos en el tema de hoy. Como decía, voy a hablar de la inteligencia y la edad. Y este episodio lo referenciaré en un futuro próximo, o medio, a medio plazo. Ahora no te puedo explicar los motivos, pero esto que vamos a decir hoy va a cobrar importancia más adelante. Así que hoy vamos a hablar de inteligencia y tenemos que separar a la inteligencia de la experiencia.
Aunque a veces puede ser difícil, y efectivamente en la vida real, cuando tenemos que utilizar nuestras capacidades cognitivas, nuestro intelecto para resolver problemas, buscar soluciones, tenemos que nuestra inteligencia bruta, vamos a llamarla así, con la experiencia. A veces es difícil separar una de otra. Cuando hacemos una cosa bien, lo podemos hacer porque somos inteligentes o porque tenemos suficiente experiencia en ese campo que nos ayuda a encontrar la solución y viceversa. Cuando hay un problema que se nos resiste, que está más allá de nuestras capacidades, puede ser por falta de experiencia o de inteligencia. A veces es difícil separarlo, pero el caso es que, a nivel científico, más o menos, con ciertos matices, sí que lo podemos separar.
Existen test de inteligencia que pueden tener cierta fiabilidad, podemos criticarlos, sobre todo hay diferentes test que miden diferentes cosas y dan diferente peso a diferentes facetas de nuestros aspectos, nuestros rasgos cognitivos. Es difícil decir que un test es mejor que otros. Pero al margen de dar o no dar una cifra de cociente intelectual o de resumir la inteligencia en un dato muy concreto, sí que es cierto que hay tests que miden capacidades o aspectos concretos de nuestra inteligencia y lo hacen de forma más o menos pura, que pueden hasta cierto punto separar el concepto de experiencia.
En el ámbito de los test de inteligencia, un hallazgo que se conoce desde hace muchas décadas, que se da por supuesto, que se da por entendido a nivel de las ramas científicas que estudian esto de la inteligencia humana, que ya no me conozco por el público, pero es un hecho bastante consolidado, es que la inteligencia va subiendo con la edad, es decir, cuando somos niños no tenemos nuestra inteligencia desarrollada, y conforme ese niño y adolescente va creciendo, va ganando inteligencia. El pico de la inteligencia, según los tests, llega más o menos a los 20 años. Y lo interesante es que a partir de esos 20 años empieza a bajar poco a poco, de tal forma que si hablamos solo de inteligencia pura, una persona de 30 años tiene menos inteligencia que una de 20, una de 40 menos todavía, etc.
Esto choca con nuestra concepción de que muchas veces las personas se comportan de forma más inteligente conforme se van haciendo mayores, por lo menos hasta la mediana edad. Es decir, una persona de 30, 40, hasta 50 años, entendemos que toma decisiones más inteligentes o busca soluciones mejores, más inteligentes, que una persona más joven de 20 años. Pero realmente no es así, o según esta hipótesis, bastante aceptada durante estas últimas décadas, no es así: estamos confundiendo resultados cognitivos que dependen de la inteligencia y de la experiencia, y en estos ámbitos cognitivos influye más la experiencia que la inteligencia pura, de tal forma que una persona de 40 años tiene mucha más experiencia que una de 20. Y aunque tenga menos inteligencia, vamos a llamarla bruta, para la mayoría de los hechos cotidianos importa más la experiencia. Por lo tanto, lo sobrepasa en ese sentido.
Pero sí que es cierto que llegamos a entender, incluso en conocer estos resultados científicos de los test de inteligencia, que concedemos a las personas con más edad, más experiencia, un beneficio de la propia experiencia, pero también concedemos a las personas mayores, ya de 40, 50, 60 años, que tienen menos capacidad para adaptarse a lo nuevo, que tienen menos ideas frescas, tienen menos ideas originales. Sí, la experiencia le da ventaja en algunos ámbitos, pero en otros ámbitos igual preferimos personas más jóvenes, con menos experiencia, y podemos entender que las personas jóvenes tienen más inteligencia bruta. Y para algunos procesos, para algunas profesiones, para algunos proyectos o aspectos nos interesa más la inteligencia pura, porque la experiencia tiene menos valor, y en ese sentido nos quedaríamos con las personas más jóvenes. Hay que tener en cuenta eso, que ya una persona de 30 está en desventaja contra una de 20. O sea, ya casi recién salidos de la adolescencia serían las personas más inteligentes.
Estos datos también justifican cuando ya vamos cumpliendo edades y van pasando los años, decir: "bueno, tienes que aprender esta cosa nueva, un idioma nuevo, una profesión totalmente diferente, actividades como oficios o aficiones en los cuales tu experiencia previa no sirve de mucho porque hay que empezar todo de nuevo. Y con lo cual, pues eso, con 40, con 50 años, ya tienes menos inteligencia que cuando tienes 20, cuando eras realmente joven, y ya te echas para atrás tú mismo o la gente concede que, bueno, pues eso, para cosas muy diferentes, muy nuevas, no vas a acoger a gente ya de ciertos años, sino vas a acoger gente muy joven porque son más inteligentes. Esto produce una especie de edadismo, esa especie de discriminación por edad, cuando las personas, a partir de ciertos años, las consideramos menos aptas, con menos capacidades en general para ciertas actividades cognitivas. Y este edadismo, aunque esté mal, porque no deja de ser una discriminación a un grupo de personas, parece que tendría cierta base científica.
Bueno, esto ha sido hasta ahora. Es un hallazgo, esto de que la inteligencia se declina, sí se pierde con la edad desde los 20 años. Un hallazgo bastante reproducido, bastante constatado, pero han salido nuevos hallazgos que desmienten esta verdad o esta verdad parcial que le damos por cierta. Y tiene que ver con el llamado efecto Flynn. El efecto Flynn no tiene directamente que ver con esto, es un efecto que habla de la inteligencia: que hemos observado que las generaciones más jóvenes van siendo más inteligentes que las generaciones anteriores. Sí, siento que el efecto Flynn en estos últimos años se ha parado, de hecho se ha revertido, pero bueno, históricamente, en las últimas décadas, a lo largo del siglo XX y el comienzo del siglo XXI, se demostraba que eso, que las siguientes generaciones eran más inteligentes. Eso quiere decir que un chaval de 20 años que nació en los 80 era más inteligente que una persona de 20 años que nació en los años 60.
El efecto Flynn no está claro, se ha hablado de factores nutricionales que han permitido desarrollar mejor el cerebro y, por tanto, la inteligencia durante los años de desarrollo, durante la juventud, durante la infancia, pero no está muy claro. Pero el efecto Flynn está muy patente, ya digo, excepto en los últimos años, que se ha revertido, pero aquí estamos hablando de generaciones posteriores, tienen más inteligencia o son más inteligentes de media que sus padres, sus abuelos, etc. ¿Esto qué tiene que ver con lo que está hablando yo de cómo evoluciona la inteligencia a lo largo de la vida?
En principio no tiene relación, pero tenemos que pensar cómo se hacen los estudios para medir la inteligencia entre las diferentes edades. Y es que los estudios que se hacen son transversales. ¿Eso qué quiere decir? Que tú, para hacer el estudio y comparar las inteligencias con diferentes edades, coges un mismo test y se lo presentas a un grupo de 10 años, 15 años, 20 años, 25, 30, 40, 50, etcétera, y comparas los resultados. Y estos estudios transversales, que son los más fáciles de hacer, porque reúnes a la población, le pones los tests, y en días, en semanas, ya tienes hecho el estudio. Estás comparando personas con diferentes edades, pero de diferentes generaciones. Pero si el efecto Flynn dice que una persona más joven en global más inteligencia a lo largo de toda su vida, no puedes comparar a personas de distintas generaciones, porque por el efecto Flynn, distintas generaciones tienen distintas inteligencias. Con lo cual, si haces un estudio transversal, no estás midiendo la diferencia por edad, o no solo estás midiendo eso, estás midiendo la inteligencia entre generaciones.
Entonces, para evitar este sesgo que se produce en los estudios transversales, hace falta hacer estudios longitudinales, es decir, coger a la misma población, pasarles el test cuando tiene 10 años, esperar 10 años, pasar el test cuando tiene 20 años, esperar 10 años, pasárselo cuando tienen 30, y así sucesivamente. Evidentemente estos estudios son mucho más difíciles, porque tienes que esperar muchas décadas a tener resultados, mientras que con estudios transversales tienes los resultados en semanas o meses. Entonces, ¿qué es lo que ha pasado? Bueno, pues el efecto Flynn se conocía, se conocía entonces que podía haber un sesgo en los resultados que teníamos, que decía: "no, no, pues por edad nuestra inteligencia declina después de los 20 años". Sabíamos que podía haber un sesgo, pero era difícil de romper ese sesgo.
Se comenzaron a hacer estudios hace mucho tiempo y ahora empezamos a tener ya los resultados. Y estos estudios longitudinales demuestran que efectivamente este efecto Flynn tiene más importancia y falsea, está invalidando los estudios anteriores. La inteligencia va subiendo hasta los 20 años, efectivamente, nada nuevo, pero el pico no está en los 20 años. Sigue subiendo la inteligencia a lo largo de nuestra vida adulta hasta los 50 años. A partir de los 50 años ocurre una meseta, es decir, donde la inteligencia no va subiendo, pero tampoco baja de forma significativa, hasta los 60 años. Y a partir de los 60 comienza un declive, ahí sí que empieza un declive cognitivo, de inteligencia pura, por decirlo así, pero ese declive es leve hasta los 70 años y a partir de los 70 ese declive acelera. Pero aún teniendo en cuenta esto, una persona de 70 años tiene un cociente intelectual igual o superior a una persona de 20 años.
Claro, estos estudios rompen con el paradigma que teníamos previamente. Ya no tenemos que justificar con la parte de la experiencia algunos resultados de la vida real, en los cuales las personas cuando cumplen años se comportan de forma más "inteligente", entre comillas. Tenemos que decir: "no, no, eso no es inteligencia pura, es la experiencia que está compensando la pérdida de inteligencia que sufrimos con la edad". No. Es que efectivamente, cuando cumplimos años, tenemos más experiencia y eso nos ayuda para ciertas cosas de la vida real, pero los test puros, los test de inteligencia puros, donde realmente la experiencia no se mide, cuando se están midiendo memorias asociativas, visión espacial, capacidad de encontrar patrones en formas abstractas, una serie de test donde efectivamente la experiencia no cumple ningún factor relevante, porque los test están hechos para eso, para no medir experiencia, sino capacidades cognitivas puras, bueno, pues eso aumenta con la edad.
Con lo cual, ya la ciencia tiene argumentos para contradecir el edadismo, esa forma en que podemos discriminar a las personas mayores, que les concedemos que tienen más experiencia, pero no van a tener la capacidad o la inteligencia para adaptarse a situaciones nuevas fuera de su ámbito de experiencia. No, eso no es cierto. Evidentemente, cada uno tenemos nuestra personalidad y podemos desarrollar con los años miedo a lo desconocido o rigideces mentales que nos cueste adaptarnos a situaciones nuevas, pero nos cuesta por un tema más de personalidad, no de inteligencia. Potencialmente, una persona mayor, de más edad, no solo cuenta con más experiencia, sino que tiene más inteligencia. Hablando, como siempre, de media, estos son resultados estadísticos. Esto es mucho más importante valorarlo de forma individual. De forma individual hay muchas más diferencias individuales entre una persona A y una persona B por las características propias: la genética, la experiencia, los valores ambientales... Una persona A puede ser más inteligente que B, independientemente de la edad. Pero si queremos hacer generalizaciones, la inteligencia avanza con la edad. Y eso también es interesante para nosotros cuando cumplimos años.
Podemos decir: "bueno, pues, si tenemos que afrontar esto, que ya no se apoya en mis conocimientos previos, sino que es algo totalmente nuevo. Conforme voy cumpliendo años, la cosa se pone más difícil". No, yo cuando tenía 20, 25 años, podía con todo. Ahora ya que tengo 40 o 50, puf, ahora ya no es como antes". Bueno, eso está en tu cabeza. Efectivamente no es como antes. Ahora es mejor que antes. Y sí, si se trata de cosas concretas como estudiar... Bueno, pues he perdido el hábito de estudio. Cuando tenía 20 años, ya estaba estudiando toda mi vida, y ponerme a estudiar y empollarme una lección, lo que sea, resulta más fácil por la costumbre. Ahora ya, con 45 años, con 50 años, hace ya mucho tiempo que no me pongo a estudiar, he perdido el hábito. Sí, pero el hábito se coge rápidamente. Ahora eres más inteligente que cuando tenías 20 años, con lo cual tienes muchas más herramientas. Incluso aunque lo que tengas que estudiar o aprender se salga de tu rango de lo conocido, con lo cual tu experiencia previa sirva menos, tus capacidades cognitivas, tu capacidad de aprender, de analizar, de asociar, de razonar, es superior a cuando eras joven.
Con lo cual ya no hay excusa para no enfrentarte a retos intelectuales estando en la mediana edad. Para mí, yo creo que son muy buenas noticias. Para otros, también se les acaba la excusa que tenían antes. ¿Y tú qué opinas? ¿Sabías lo del efecto Flynn? Y, más importante, ¿cómo valoras el hecho de que la inteligencia va mejorando con la edad? Y si tú ya no eres tan joven y estás en una época media de tu vida, el hecho de saber que eres más inteligente que antes, ¿cómo lo llevas? ¿Te hace pensar algo? ¿Cambia tus proyectos futuros? Estaría encantado de oír tus reflexiones. Muchas gracias por el tiempo que has dedicado a escucharme. Tienes los métodos para contactar conmigo en las notas del programa. Este podcast no utiliza inteligencia artificial para su producción o locución. Y recuerda, si vas a estar por Madrid el 26 de septiembre, nos podemos ver en persona. Nos oímos la próxima semana. ¡Hasta el próximo episodio! ♪