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¡Hola! Yo soy Rubén y esto es El parche de Edín, el podcast personal de un oftalmólogo entre Suecia y España. Este es el episodio 281 y vamos a seguir con el arco de Aventuras. Ya sabes, estos episodios especiales donde, en lugar de reflexiones o ideas, te voy contando un poco a nivel autobiográfico qué es lo que me está pasando en esta época de mi vida, un poco más cambiante y convulsa. Te recuerdo cómo nos quedamos la última vez. Fue en el episodio 277 y estuve hablando de la oferta que nos habían hecho en un hospital público, una oferta muy interesante que nos hizo decantarnos por ella. Rechazamos otra propuesta que teníamos en Finlandia, nos fuimos en aquel momento esas dos semanas a El Salvador en misión humanitaria, y a la vuelta nos encontramos con la sorpresa de que las cosas habían cambiado.
El gerente del hospital, que era el que lo llevaba, había dimitido, había renunciado. El nuevo jefe que iban a contratar, que era el que iba a llevar de forma práctica toda esta reforma y cambio estructural en el servicio de oftalmología del hospital y que iba a tratar de forma diferente a los médicos, las condiciones iban a ser muy diferentes. Ese jefe desapareció del mapa porque tampoco lo contrataron. Y tuvimos una reunión y luego unos correos electrónicos con los que nos quedamos, es decir, no había todavía un gerente del hospital, pero personas de la gerencia y dirección hospitalaria del hospital público, del jefe que había estado, que iba a desaparecer, pero ahora no iba a hacerlo.
Y con esta oferta ya diferente, radicalmente diferente a la que teníamos, con una oferta mucho más convencional de hospital público, y luego con las condiciones concretas... que eso no lo sabíamos con seguridad, pero dentro de un hospital público era raro encontrar las condiciones previas. Por lo que nos habíamos decantado por coger esta oferta y rechazar, en concreto, la de Finlandia o la de seguir buscando.
Y tampoco sabíamos exactamente las condiciones concretas dentro de un hospital público: las condiciones pueden ser más o menos homogéneas, de bajo sueldo, con rigidez con el tema de horarios y horas a cumplir, dificultad para hacer investigación en las horas de trabajo, todo ese tipo de cosas que es más o menos común.
Supongo que en la mayoría de los hospitales españoles hay que añadir que hay hospitales mejores y peores, con mejor o peor ambiente con los compañeros, con mejores o peores jefes. Y lo dejamos aquí, en el último episodio, ya digo, el 277, con esta oferta menos atractiva, pero sin haber tomado una decisión. Y eso es lo que vamos a seguir ahora.
Nos planteamos, mi mujer y yo, qué hacemos. Nuestro planteamiento, a priori, mientras estamos negociando, o sea, después de la reunión en persona, mientras escriban o escribamos correos electrónicos y nos intercambiamos llamadas telefónicas, es qué íbamos a hacer.
Llegamos a la conclusión de que es posible que no estuviéramos a gusto, pero tenemos que trabajar, queremos seguir trabajando por muchos motivos, claro. Aunque no sea el lugar que queríamos o el lugar que deseábamos para asentarnos finalmente, se trata de ganar algo de dinero y seguir operándonos. Porque lo de la consulta, el no pasar consulta durante varios meses puede pesar más o menos, pero pesa más el no operar. Para personas tan quirúrgicas como mi mujer y yo, el estar varios meses sin operar nos pesa.
Así que nuestro plan, a priori, mientras seguimos negociando, es, si no estamos demasiado mal, hacer una solución transitoria y empezar a trabajar allí mientras buscamos algo mejor. Incluso nos plantearíamos una media jornada, es decir, no trabajar todos los días. Y de esta forma podríamos, en esta otra ciudad donde nos contratan, estar unos pocos días viviendo, pero parte de la semana viviríamos en nuestra casa en Logroño.
Esto ayuda porque no tendríamos que trasladar toda nuestra vida allí, sino estar unos pocos días de trabajo y mantener nuestra vida en Logroño, con la familia, con los amigos, establecidos en nuestra propia casa...
Eso, psicológicamente y en varias facetas, ayuda. Además, volvemos a ganar dinero, lo cual ayuda psicológicamente después de estar unos meses tirando de ahorros y bajando nuestro patrimonio. Oye, ganamos dinero, sea mucho o sea poco. Si estamos a media jornada, es lógicamente menos, pero por lo menos tenemos un saldo positivo, aunque sea poco, o aunque tengamos poca capacidad de ahorro.
Y, como decía, volvemos a operar; eso nos ayuda psicológicamente. Como posiblemente estaríamos, como digo, a media jornada, por el tema de no estar viviendo todo el rato allí, en la otra ciudad, sino poder vivir una parte en Logroño, nos queda tiempo y nos queda energía para seguir buscando otra opción, para seguir buscando activamente trabajo, aunque nos cueste unos meses, y buscar trabajo con tranquilidad.
Y también dejamos la puerta abierta a que el nuevo gerente, que todavía no se sabe quién es, quizás quiera plantear una solución, porque en el servicio de oftalmología es un problema para ese hospital desde hace años, y dentro de las soluciones que plantea está el de "mejorar las condiciones". A ver si al final la situación con el paso del tiempo mejora y no se está tan mal. Bueno, pues esa es nuestra decisión a priori.
Teníamos que ultimar algunos detalles por mail de la oferta que nos habían dicho sobre nuestros posibles horarios, cómo trabajaríamos y todo eso.
Pero nuestra idea es esa: que en principio aceptaríamos la oferta, las cosas no están muy mal, pero bueno, en principio aceptarla bajo esa premisa. Entonces ya empezamos con los detalles que vemos cambiando por mail, por correo electrónico.
Y cuando nos están hablando de los días de quirófano y tal y cual, nos dan un día de la semana, que es el día que tenemos un quirófano especial. No es el quirófano propio de ojos, sino un quirófano de la parte general, más grande, con anestesia general para nuestra subespecialidad. Aparte de la cirugía normal de oftalmología, que son las cataratas, operamos de lo nuestro, del estrabismo, que en muchos casos significa anestesia general.
Entonces nos dan un día concreto de la semana. No todas las semanas, sino que ese día está reservado para cuando juntemos suficientes pacientes quirúrgicos para rellenar un quirófano; ese es el quirófano de anestesia general para operar estrabismos.
Claro, ese quirófano, quizás al principio, como debía tener mucha lista de espera de pacientes que había que operar y llevaba muchos meses esperando porque no había nadie que los operara de estrabismo, quizás al principio tendríamos más quirófanos, quirófanos todas las semanas hasta quitar esa lista de espera. Pero luego, enseguida, ya no operaríamos todas las semanas estrabismos porque al principio no salen tantos.
Nuestra cirugía principal seguirá siendo, como casi todos los oftalmólogos, la catarata, y luego, cuando sale el estrabismo, eso va como aparte. Lo que pasa es que en el calendario que nos daban nos explicaban que este día en concreto, cuando salen estrabismos, es el día de anestesia general. Pero no nos explicaban concretamente cuál sería nuestro día, si es que hay un día fijo. Habituamente sí, pero no tiene que ser siempre así, del quirófano normal, el quirófano de cataratas, el que nos toca a todos los oftalmólogos. Así que lo preguntamos y nos contestan que no, que en nuestro caso concreto no disponemos de quirófano de cataratas.
Para entender el significado de esta noticia tengo que ponerlo un poquito en contexto. En España, al contrario que en otros países como Suecia, la oftalmología es una especialidad médico-quirúrgica. Eso quiere decir que el operar es una parte intrínseca de nuestra actividad, es inseparable.