¿Seguro que alguna vez has cogido alguna infección en el ojo con enrojecimiento, hinchazón y muchas legañas? ¿Sabes que existen diferentes tipos de conjuntivitis? ¿Cómo tratarlas y prevenirlas? Hoy te lo cuento. Ocularis, el podcast de salud visual con el oftalmólogo Rubén Pascual.

Bienvenido al episodio primero de enero de 2026. Comenzamos. [♪♪♪] [♪♪♪]

Hola y bienvenidos al podcast de Ocularis sobre salud visual y oftalmología. Soy Rubén Pascual, oftalmólogo y divulgador a través de este podcast y del blog Ocularis.es. Este es el primer episodio de la décima temporada correspondiente al mes de enero de 2026. Feliz año nuevo. Os deseo a todos un feliz 2026, que se cumpla a todas vuestras expectativas y deseos para este año nuevo.

Y quería agradeceros que sigáis ahí, al otro lado de las ondas, que sigáis escuchando este podcast que va a cumplir 10 años cuando acabemos esta temporada. Esta es la décima temporada, con lo cual hemos completado 9. Estamos ya en nuestro décimo año, pronto haremos una década. Y eso es gracias a vosotros, a seguir oyendo este podcast, a realizar sugerencias, a vuestros comentarios, a vuestro apoyo en redes sociales y en el grupo de Telegram.

Esta nueva temporada voy a aprovechar este décimo aniversario, aunque no llevamos como digo diez años, pero estamos en la décima temporada y quería realizar algún cambio en el proyecto. El primero ya lo habéis podido oír. Es un pequeño cambio estético, pero en la entrada, la cuña de la entrada, la he cambiado. Ahora estáis oyendo una voz de mujer, que es la que me presenta, y no es otra que Helena Pelayo, que es otra podcaster. Es la autora del podcast "Mujeres con Historia", que os lo recomiendo. Y Helena, muy amablemente, me ha querido grabar la entradilla, la cuña de entrada, que es la que nos irá acompañando durante los próximos años. Va a ser la única novedad.

Para esta décima temporada tengo planteados otros cambios, pero de momento no los voy a desvelar. Simplemente que, además de los episodios habituales, los normales como este, con las secciones habituales de noticias, el tema grande en el centro, el tema monográfico y al final las dudas de los oyentes, algunos episodios tendrán un cambio de formato. Pero como digo, prefiero no desvelarlo ahora. Lo hablaré más adelante durante esta temporada. ¿Y con qué vamos a empezar este año?

Pues vamos a empezar a hablar de las conjuntivitis. Curiosamente, y he repasado los episodios que hemos ido grabando, porque al final, bueno, son nueve años, son muchos episodios, son muchos temas, y no hemos tratado de forma monográfica, no nos hemos detenido a hablar de las conjuntivitis, una de las enfermedades, de las patologías, de los problemas que podemos tener en los ojos más frecuentes de todos. Quizá junto con los defectos de gafas y el ojo seco, las conjuntivitis es lo más conocido de la oftalmología y, sin embargo, no habíamos hablado de ellas. Y es lo que vamos a hacer hoy. Creo que es un buen inicio de temporada hablar de una enfermedad tan frecuente que hemos padecido todos, que vamos a volver a padecer todos, que son las conjuntivitis.

Pero antes de eso, en la sección de Noticias e investigación, vamos a hablar de visión artificial, en este caso de cómo han implantado un chip, un dispositivo artificial en la retina que permite devolver parcialmente la vista a personas que tienen ceguera o muy mala visión. Y bueno, esto no es nuevo. La idea de chips e implantes retinianos no se lleva muchos años, pero lo que ha salido es que parece que da mejor visión, incluso puede permitir leer a las personas que se operen.

Y ya hacia el final, en el apartado de preguntas de los oyentes, vamos a hablar del control de la miopía, pero orientados a un tratamiento que es cada vez más frecuente, que es el uso de gafas especiales, esas gafas que llaman de desenfoque periférico, unas gafas para al control de la miopía. Es un tema que sale recurrentemente. Estuvimos hablando de, no hace tanto tiempo, de la atropina, del colirio para parar la miopía, también de un nuevo tratamiento de luz roja, que también, de hecho, de ese tratamiento volveremos a hablar porque hay más noticias, pero esto no para. La prevención de la miopía es un tema muy de moda, es un trending topic y es lo que queréis vosotros tener más información y es lo que vamos a hablar concretamente de esas gafas si frenan la miopía o no la frenan.

Sobre el desarrollo de la visión artificial, de cómo la tecnología puede solucionar los problemas de ceguera o baja visión en personas que están aquejadas de diferentes enfermedades y cómo la tecnología puede solucionar esa mala visión no reparando el órgano o la parte del órgano o el tejido que no funciona, sino sustituyéndolo con la visión artificial. La idea es fácil de entender. Tenemos desde hace muchos años cámaras, cámaras de video, que es como si hicieran las veces de un ojo. Y si nuestro ojo funciona mal, ¿por qué no vamos a obtener una cámara de video, que ya sabemos que las cámaras actuales se pueden miniaturizar y tienen una resolución igual o superior al ojo humano? Conectamos esa visión artificial con el resto de nuestro sistema visual que sí que funciona.

Podemos poner una cámara entera y conectarla directamente a nuestro cerebro, que eso ya existe, o podemos poner una cámara o parte de una cámara, un detector de imágenes, un sensor de imágenes y cuando esa placa o esa digamos esa parte de esa cámara, esa placa de sensores detecta la imagen pues transmite la información visual a la vía visual en otro punto que no sea directamente al cerebro, al nervio óptico o en las fibras nerviosas de la propia retina. Como vemos hay diferentes estrategias de visión artificial que sobre el papel suenan muy bien. Si tenemos ya cámaras que pueden reemplazar a partes del ojo o al ojo entero como una resolución, porque las cámaras dan muy buena resolución de imagen, el único problema es el interfaz entre este dispositivo tecnológico y las fibras nerviosas. Poder conectar los cables artificiales, un zócalo, los conectores que dan la señal eléctrica digital artificial, con los cables naturales que son los nervios, que son las fibras nerviosas. Una vez solucionado esa interfaz, dispositivo, tejido humano, tejido vivo, ya estaría solucionado el problema. ¿O no?

Bueno, pues por desgracia no es todo tan sencillo. El problema que tienen estos dispositivos que podemos llamar ojos biónicos o de visión artificial es que estamos basándonos en un modelo de cómo funciona la visión natural que no es real. Efectivamente, el intentar conectar un dispositivo artificial con un tejido natural para que se pase entre sí la información es un gran reto, pero no es el único y posiblemente no es el más importante. El modelo simplificado que nos estamos basando de que un ojo es como una cámara, manda la información en crudo, el ojo a través del nervio óptico es crucial, manda los píxeles de información, la información mandada como datos brutos, y entonces el cerebro la procesa. Pues no es real. No es así. El procesamiento de la imagen, cuando estamos convirtiendo esos píxeles caóticos que no son una imagen y lo convertimos en una imagen que nosotros podemos interpretar en líneas, siluetas, figuras, colores, el fondo y la forma, no sucede solo en el cerebro. Sucede en una buena medida en la retina.

Es como si quisiéramos hacer un símil. Si tenemos una cámara de vídeo que está conectada a un ordenador y ese ordenador tiene un sistema de visión artificial, de inteligencia artificial visual, que lo que hace es reconocer lo que está viendo, que eso ya existe. Podemos poner un vídeo o una fotografía, pero vamos a suponer que estamos hablando de un vídeo y el ordenador nos está diciendo que eso es un gato, eso es una mesa, eso es un coche, etc. Lo que pasa es que la cámara está mandando los píxeles, está mandando simplemente la información en bruto al ordenador y el ordenador es el que está procesando y esos píxeles lo está convirtiendo en lo que es un gato, lo que es una motocicleta, es el cerebro que está procesando la imagen. En el ser humano no funciona así y es como si parte de ese cerebro, parte de ese ordenador, parte de los chips que están procesando la imagen, en vez de estar todo en el ordenador, hemos cogido parte de esos chips y los hemos puesto ya en la cámara de vídeo. Y entonces la cámara de vídeo ya está procesando información, de tal forma que la cámara de vídeo no te está mandando una matriz de píxeles totalmente caótico al ordenador, no. Ya ha definido una serie de líneas, de figuras, está interpretando una serie de movimientos. Y entonces esa imagen ya medio procesada, desde la cámara, se manda eso a medio procesar hasta el ordenador. Eso tiene varias ventajas como que estás mandando menos datos en bruto al ordenador. Por ese cable que conectas la cámara con el ordenador no estás mandando todos los puntos, sino estás mandando... bueno, aquí hay una línea. Aquí hay una línea que está en esta posición del espacio y tiene este ángulo. Entonces con esa información de que hay una línea, no tienes que ir mandando información de todos los puntos de esa línea. Tú dices que hay una línea. Bueno, pues este procesamiento es lo que ocurre en realidad. En el ojo, que es como la cámara, no es una cámara tonta, sino que hay redes neuronales dentro de la retina que están pensando que están procesando la imagen.

¿Qué es lo que pasa si decidimos poner una cámara artificial y conectarlo a través del cerebro? Bueno, que la cosa no funciona porque el cerebro no espera una matriz de píxeles. Está esperando que llegue la información procesada. Además llegan por diferentes canales a través del nervio óptico hay diferentes canales que llevan diferentes partes de la información. No diferentes partes del campo visual, que también, sino que hay diferentes canales, diferentes subcables o diferentes fibras dentro del nervio óptico. Una lleva la información del movimiento, otra lleva la información del color, otra lleva la información de las siluetas. Hay diferentes canales donde la información visual se divide en sus diferentes componentes. Y además van a diferente velocidad, de tal forma que primero recibimos el movimiento y luego recibimos el color, por ejemplo. Entonces, a través de ese nervio óptico hay una especie de lenguaje de comunicación con diferentes canales que eso ni lo conocemos ni lo podemos reproducir. Cuando estamos colocando unos electrodos en el cerebro, directamente en la zona de la corteza visual, para que reciban la información, no ya del nervio óptico, un nervio óptico o un ojo que está enfermo y no funciona bien, sino de una cámara externa artificial, no estamos mandando la información a medio procesar, que es lo que espera la corteza visual. ¿Eso quiere decir que no funciona para nada? Sí, reciben, digamos, estímulos o improntas visuales en localizaciones espaciales de un campo visual. Más o menos, sabemos en qué parte de la corteza visual corresponde a qué partes del campo visual, de tal forma que podemos estimular una parte del cerebro que recibe la información de arriba a la izquierda o abajo a la derecha. Entonces sí, podemos colocar estímulos visuales en el lugar del campo visual correcto, pero son estímulos visuales muy burdos. ¿Eso quiere decir que no funciona? No. Con personas que son totalmente ciegas, ese tipo de, no sé si llamarlo auto-imagen, sino de estímulos visuales localizados en un entorno espacial, le da información que le puede servir para deambular, para no tropezarse con objetos, hasta cierto punto es capaz de percibir objetos que tiene delante. Cuando han hecho las simulaciones de cómo funcionan estos ojos artificiales conectados directamente al cerebro, da la sensación, más a un tipo de ecolocalización básica, como suponemos que podría ver, bueno, ver, podría percibir el entorno un murciélago, quizá con menos definición que un murciélago, pero un poco a ese estilo, más que realmente una imagen completa.

La cosa cambia si en vez de utilizar un dispositivo de visión artificial directamente al cerebro, lo estamos colocando dentro del ojo. ¿De qué estoy hablando? Vamos a suponer que tenemos una enfermedad en la retina que está matando las células que perciben la luz, que transforman la luz del exterior en señales biológicas, señales electroquímicas. Estoy hablando de los fotorreceptores, de los conos y de los bastones. Principalmente los conos. Tenemos a personas con degeneración macular asociada a la edad, por poner un ejemplo, o otras enfermedades la mácula, otras maculopatías, enfermedades del centro de la retina, que nos quitan visión central. Y nos quitan esa visión porque se mueren concretamente esas células, los fotorreceptores, sobre todo los conos, porque en el centro de nuestra retina, en la mácula, hay principalmente conos. Los conos se mueren, pero el resto de células que hay en la retina, en la mácula, en principio no están muertas. Las células que tienen que estar conectadas con esos conos, esos fotorreceptores y empiezan a procesar la imagen. Entonces esas células de procesamiento de imagen están vivas todavía, están funcionales, pero no están funcionales los fotorreceptores.

Bueno, pues ¿qué han hecho? Lo van haciendo desde hace varios años. Colocar un chip, que no es más que una placa de sensores, una placa donde reciben información, y si esa placa reacciona a esa información ya es capaz de transmitir al tejido que está por encima. O sea, se pone esa plaquita en la zona de la mácula, debajo de la mácula y en contacto con el tejido, el tejido retiniano. Entonces, esa placa de sensores recibe información visual y cuando un sensor se estimula por luz, lo que hace es estimular a las células o al grupo de células que estarían ahí. ¿Qué ventaja tiene esto? Que estamos más o menos sustituyendo lo que está fallando, que son los receptores naturales de luz y lo estamos sustituyendo en el mismo sitio por un receptor artificial de luz, pero podríamos aprovechar potencialmente el resto de los circuitos neurológicos, el resto de los circuitos neuronales que tiene la retina. Por lo tanto, la imagen podría llegar más procesada al cerebro y podría ser más útil, más elaborada, que cuando conectamos electrodos directamente al cerebro.

Por supuesto, esto es más difícil hacerlo que decirlo. Estamos hablando de una cirugía muy compleja, meter ese chip en la retina sin romper nada, y esa conexión que hacemos de los electros de los chips donde caigan en la zona de la retina y donde se conecten a las células que caigan es difícil. No existe un microscopio ni una tecnología para que nosotros podamos ver las dendritas o los axones o las fibras, esas neuronas intermedias de la retina, y conectarlas directamente uno a uno con un electródo. Por desgracia no funciona así. Pero aún con esas, potencialmente, la visión puede ser superior teóricamente a la otra tecnología que es conectar la cámara externa directamente al cerebro. Ha salido recientemente un artículo en el Nature, hablan de un nuevo chip, de una nueva variante que le permite a la persona que le ha operado llegar a leer, que sería un avance. Hasta ahora, con estas medidas de visión artificial, permitían como mucho visión deambulatoria, ser capaz de ver objetos que tienes delante grandes para no tropezar con ellos, orientarte para deambular por una casa y ver dónde está una puerta y atravesar la puerta. Eso como mucho y después de mucho entrenamiento y con muchas dificultades, el hecho de poder leer o por lo menos diferenciar letras es un gran avance. Eso significa que la calidad o la resolución de la imagen que puede conseguir este chip puede ser superior a los chips anteriores. Claro, no es que nos estamos diciendo que está pudiendo leer un texto igual, estamos hablando de que le están enseñando láminas con letras muy grandes y es capaz de reconocer alguna letra individual. Pero en cualquier caso, es un avance con respecto a lo anterior.